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miércoles 22, mayo 2024

Desafíos energéticos y ambientales enfrentados por América Latina y el Caribe: Inequidad, dependencia de fósiles y obstáculos regulatorios

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La región de América Latina y el Caribe se encuentra frente a una serie de desafíos cruciales en materia energética y ambiental, según un informe reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Una de las preocupaciones destacadas es la persistente dependencia de combustibles fósiles en la región, tanto en la población como en los procesos industriales y de transporte. Esta dependencia no solo contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), sino que también genera contaminantes locales que afectan la salud pública y obstaculizan el desarrollo sostenible.

A pesar de los esfuerzos por promover fuentes de energía renovable, como la solar y eólica, la oferta de energía primaria en la región sigue siendo en su mayoría de origen fósil, representando el 69 % del total. Sin embargo, cabe destacar un crecimiento notable en la generación de electricidad a partir de fuentes renovables, que ya alcanza el 65 %, gracias al rápido desarrollo de la energía solar y eólica, así como al emergente mercado del hidrógeno verde.

El informe resalta que el sector del transporte es el mayor consumidor de energía en la región, representando el 39 % del total, con una dependencia casi total de fuentes fósiles. A su vez, el sector manufacturero y el residencial también dependen en gran medida de energía proveniente de combustibles fósiles.

La situación se ve agravada en los países que son importadores netos de combustibles fósiles, quienes enfrentan desafíos adicionales debido a la variabilidad de los precios de los hidrocarburos, vinculada a factores externos como la pandemia de COVID-19 y conflictos armados.

A pesar de la disminución de los costos de producción y almacenamiento de energía renovable, la región enfrenta obstáculos significativos, como una infraestructura de transmisión y distribución de energía obsoleta y deficiente, así como una escasez de soluciones de almacenamiento eficaces.

En términos de acceso a la electricidad, si bien la región ha logrado un acceso del 98 % para la población en general (cercano al 85 % en el Caribe), persisten brechas significativas entre grupos poblacionales. Se estima que hasta un 15 % de la población rural carece de acceso a la electricidad, y esa inequidad, y la asequibilidad, aún prevalece en los quintiles de menores ingresos.

Además, se señala que millones de personas en la región aún carecen de poder lograr tener combustibles y tecnologías limpias para cocinar, lo que representa un desafío adicional para la salud y el medioambiente.

El informe concluye que los marcos regulatorios y las políticas energéticas en la región son inadecuados y en muchos casos obsoletos, lo que obstaculiza la transición hacia un sistema energético más sostenible y resiliente. Se hace un llamado a la acción urgente para abordar estos desafíos y acelerar la transición hacia una matriz energética más limpia y equitativa en América Latina y el Caribe.

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