El mercado de almacenamiento energético con baterías (BESS) en República Dominicana entra en una fase de aceleración impulsada por nuevas licitaciones y la necesidad de enfrentar los recortes diarios de energía, un contexto en el que la empresa Servinca busca fortalecer su posición mientras advierte sobre un posible cuello de botella técnico para ejecutar proyectos de gran escala de manera simultánea.
La empresa, que acumula 65 megavatios (MW) en baterías ejecutados y en ejecución, además de un pipeline superior a 350 MW en proyectos ofertados, considera que el crecimiento del sector abre oportunidades, pero también expone limitaciones operativas en un mercado donde pocas compañías tendrían capacidad para responder al volumen de demanda previsto.
“El reto será la ejecución masiva: cuando coincidan las licitaciones de parques nuevos y las baterías de los existentes, habrá una demanda técnica que pocas empresas locales podrán atender”, afirmó Carlos Cabrera, vicepresidente ejecutivo de Servinca, durante su participación en el Future Energy Summit (FES) Caribe.
Licitaciones y urgencia por mitigar recortes energéticos
El escenario descrito por Servinca coincide con una nueva etapa de expansión del sector energético dominicano, marcada por licitaciones para parques fotovoltaicos ya operativos y nuevos desarrollos que incorporarán almacenamiento energético.
Según Cabrera, el conjunto de oportunidades podría superar los 800 megavatios-hora (MWh) adicionales en el corto plazo, en un momento en que el sistema enfrenta interrupciones energéticas recurrentes que presionan la necesidad de soluciones rápidas.
No obstante, el ejecutivo cuestionó que el mecanismo escogido para integrar baterías a proyectos existentes dependa de procesos licitatorios que podrían prolongarse durante meses.
“Es positivo que los parques existentes puedan instalar baterías bajo licitación. Sin embargo, debido a la premura por el recorte de energía que afecta diariamente, lo ideal hubiera sido negociar rangos de precios con los proyectos existentes en lugar de esperar una licitación de varios meses”, sostuvo.
La observación pone sobre la mesa un debate sobre el balance entre rapidez regulatoria y procesos competitivos, especialmente en un mercado que busca fortalecer su capacidad de respaldo energético.
Una tecnología que exige precisión técnica
Servinca, con 46 años de trayectoria en el sector energético, ha desarrollado más de 600 kilómetros de líneas de transmisión y participado en la construcción de más de 78 subestaciones, experiencia que ahora traslada al mercado de almacenamiento eléctrico.
La compañía asegura haber ingresado tempranamente al segmento de baterías, cuando la tecnología todavía no era considerada financieramente viable o “bancable”. Entre 2014 y 2015, participó junto a Fluence en la instalación del primer sistema BESS del país, lo que, según la empresa, le permitió desarrollar capacidades especializadas.
Sin embargo, Cabrera insistió en que el despliegue de almacenamiento energético requiere un nivel de especialización superior al de otros proyectos eléctricos tradicionales. Advirtió que los sistemas BESS no deben verse como una solución estandarizada, sino como una tecnología que demanda planificación rigurosa, integración técnica y control de riesgos operativos.
“No todo el mundo puede instalar BESS; hay una curva de aprendizaje donde un error en una señal de SCADA pone en riesgo todo el parque existente”, explicó el ejecutivo.
A su juicio, instalar un sistema de baterías en un parque que ya opera implica desafíos distintos a un proyecto diseñado desde cero, debido a la necesidad de sincronizar la infraestructura existente con nuevos equipos sin comprometer la estabilidad operativa.
Bancabilidad, aseguradoras y revisión de materiales
El representante de Servinca también llamó la atención sobre los desafíos relacionados con la bancabilidad de los proyectos, señalando que el éxito de una instalación depende de aspectos técnicos que van desde la coordinación con fabricantes hasta la validación por parte de aseguradoras y entidades calificadoras.
Cabrera indicó que componentes aparentemente menores, como cables, tornillos o celdas de media tensión, pueden determinar la aprobación técnica de un proyecto o afectar su desempeño operativo.
“Hemos visto en 10 años diferentes generaciones de BESS”, señaló, destacando que cada evolución tecnológica ha obligado a adaptar procesos de ingeniería, diseño y planificación.
Asimismo, insistió en que definir precios y cronogramas de ejecución requiere coordinación estrecha con fabricantes y una revisión detallada de toda la infraestructura necesaria para conectar los sistemas a subestaciones eléctricas.
“Para dar un precio y un plazo, hay que ir de la mano del fabricante. No es solo el BESS; son las celdas de media tensión que tienen que llegar a la subestación. Hay muchos desafíos técnicos y de bancabilidad que hay que tomar en cuenta para lograr un proyecto 100 % aprobado”, remarcó.
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Un mercado en expansión, pero bajo presión técnica
El avance del almacenamiento energético ocurre en un momento en que República Dominicana acelera su transición energética, impulsando nuevos parques renovables y mecanismos para fortalecer la estabilidad del sistema eléctrico.
Sin embargo, el crecimiento simultáneo de proyectos solares con baterías podría convertirse en una prueba para la capacidad técnica instalada del país, particularmente en ingeniería especializada, instalación y puesta en marcha.
Desde la perspectiva de Servinca, el sector enfrenta una etapa de expansión con alto potencial, aunque acompañada por desafíos que podrían definir la velocidad de implementación de las nuevas tecnologías energéticas en el mercado dominicano.

