Los precios de la gasolina en América Latina mantienen una de las mayores brechas del mundo. Mientras Venezuela conserva el combustible más barato de la región con un precio promedio de US$0.035 por litro, Uruguay registra el valor más elevado con US$1.991 por litro, una diferencia de casi 57 veces entre ambos mercados, de acuerdo con el más reciente levantamiento de GlobalPetrolPrices.
La diferencia refleja modelos energéticos, estructuras tributarias y políticas públicas completamente distintas. En algunos países predominan los subsidios estatales para contener los precios al consumidor, mientras que en otros el valor final incorpora mayores cargas fiscales y mecanismos automáticos de ajuste vinculados al comportamiento del mercado internacional.
Venezuela mantiene el combustible más barato
En el extremo inferior del ranking aparece Venezuela, donde el litro de gasolina continúa vendiéndose a US$0.035 gracias a un esquema de subsidios que durante décadas ha mantenido los combustibles entre los más económicos del mundo.
Aunque este modelo ha sido cuestionado por los costos fiscales que implica y por incentivar actividades como el contrabando de combustibles, el país sigue ocupando la primera posición mundial entre las economías con gasolina más barata.
También entre los mercados de menor precio figuran Bolivia, con US$0.540 por litro, y Ecuador, donde el combustible alcanza US$0.750, ambos favorecidos por políticas de subsidios que reducen el impacto de las cotizaciones internacionales sobre el consumidor final.
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Uruguay lidera los precios más altos
En contraste, Uruguay registra el precio más elevado de América Latina con US$1.991 por litro.
Según el informe, este nivel responde a una combinación de alta carga tributaria, un mercado regulado y una estructura de refinación concentrada en la empresa estatal ANCAP, factores que elevan considerablemente el costo para los consumidores.
Detrás de Uruguay aparecen México, con US$1.412 por litro; Chile, con US$1.349; y Costa Rica, con US$1.315, países donde los mecanismos automáticos de ajuste, los impuestos y otros componentes regulatorios tienen una incidencia importante sobre el precio final.
Mercados con precios intermedios
Dentro del grupo de precios intermedios se encuentra Perú, con US$1.210 por litro, seguido por Argentina, donde el combustible alcanza US$1.175 en un contexto marcado por ajustes asociados a la inflación y al comportamiento del tipo de cambio.
Brasil registra un precio promedio de US$1.142 por litro, influido por los costos de importación, la mezcla obligatoria de biocombustibles y la política de precios aplicada por Petrobras.
Por su parte, Colombia se ubica en US$1.102, resultado de la estrategia gubernamental de incrementar gradualmente los precios para reducir el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
Mientras tanto, Paraguay, con US$0.849 por litro, se mantiene entre los países con combustibles relativamente más accesibles dentro del mercado regional.
Políticas públicas explican la diferencia
El comportamiento de los precios demuestra que el costo de la gasolina en América Latina no depende únicamente de las cotizaciones internacionales del petróleo, sino también del diseño de las políticas energéticas implementadas por cada país.
Los subsidios, la carga tributaria, los costos de producción y refinación, la logística de abastecimiento y los mecanismos de estabilización explican por qué dos economías de una misma región pueden presentar diferencias tan amplias en el precio que pagan los consumidores por un litro de combustible.
