Estados Unidos. La inflación mayorista se aceleró más de lo previsto en agosto, impulsada por el aumento de los costos de la energía, particularmente del diésel, en medio de la guerra con Irán y las dificultades alrededor del estrecho de Ormuz.
El Índice de Precios al Productor (IPP) aumentó 5.4% interanual en agosto, de acuerdo con los datos del Departamento de Trabajo de Estados Unidos. El resultado representa una aceleración frente al incremento de 4.8% registrado en julio.
El comportamiento de los precios energéticos añade presión sobre los hogares y las empresas estadounidenses, particularmente a través del diésel, un combustible ampliamente utilizado en el transporte por carretera y la agricultura.
Esta semana, el precio del diésel alcanzó un nuevo récord en Estados Unidos, con un promedio nacional de US$5.98 por galón, según la asociación automovilística AAA.
El valor representa un aumento considerable frente a los US$3.71 por galón registrados hace un año.
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El diésel añade presión a los costos
El incremento del precio del diésel tiene una importancia particular por su utilización en actividades vinculadas al transporte terrestre y la agricultura. Su encarecimiento aumenta los costos asociados con el movimiento de mercancías y las operaciones que dependen de este combustible.
El aumento de los precios de las gasolineras se produce mientras continúa el conflicto en Medio Oriente. Los bombardeos israelo-estadounidenses contra Irán a finales de febrero llevaron a Teherán a estrangular el estrecho de Ormuz en represalia, de acuerdo con la información suministrada.
El estrecho constituye una ruta crucial para el tránsito energético mundial, por lo que las alteraciones en esa vía han contribuido a encarecer los costos de la energía.
El impacto de los precios energéticos trasciende el mercado de combustibles. Al incorporarse a los costos de transporte, producción y otras actividades económicas, puede trasladarse a los precios que enfrentan empresas y consumidores.
El conflicto vuelve a impactar los mercados energéticos
La aceleración del IPP ocurre en un momento de presión sobre el mercado energético internacional debido a las interrupciones asociadas al conflicto.
El aumento desde 4.8% hasta 5.4% interanual muestra una aceleración de los precios mayoristas en agosto, coincidiendo con un período en el que el combustible diésel alcanzó niveles récord.
Para los hogares, el encarecimiento de los combustibles representa una presión directa sobre sus gastos. Para las empresas, el impacto también se extiende a los costos de operación y transporte.
La evolución de los precios energéticos adquiere además una dimensión política en Estados Unidos, donde el comportamiento del costo de vida y de los combustibles representa un asunto de peso para los votantes de cara a las elecciones legislativas de medio término.
El escenario combina así mayores costos energéticos, un diésel en niveles récord y una inflación mayorista que volvió a acelerarse.
La referencia más visible del impacto energético está en el diésel: en un año, su precio promedio nacional pasó de US$3.71 a US$5.98 por galón, un incremento de US$2.27 por galón, mientras el IPP avanzó a 5.4% en agosto.
