REPÚBLICA DOMINICANA. — La crisis internacional de los precios de la energía está trasladando una presión creciente hacia las finanzas públicas dominicanas, según el economista Henri Hebrard, quien advirtió que mantener sin variaciones los precios de los combustibles podría representar una carga superior a RD$80,000 millones para el presupuesto del próximo año.
Durante su participación en el programa matutino Despierta con CDN, Hebrard sostuvo que el país enfrenta un escenario externo que está modificando las proyecciones económicas planteadas inicialmente por el Gobierno. “Hay un shock de precios que viene de fuera por el tema de la energía”, afirmó el economista.
La advertencia coloca nuevamente a los combustibles en el centro de la discusión fiscal, debido a la diferencia entre los precios internacionales de los derivados y los valores que se mantienen para los consumidores locales.
El costo de mantener los precios
Hebrard explicó que el Estado debe intervenir semanalmente para evitar que el incremento de los precios internacionales se traslade completamente al mercado interno.
Según sus declaraciones, la protección alcanza a cinco combustibles y representa un volumen de unos 30 millones de galones por semana. “Cada semana hay que ir a proteger esos cinco combustibles y representan un total de 30 millones de galones semanales”, señaló.
El mecanismo implica que, mientras los precios internacionales aumentan, una parte del costo es absorbida por el Estado para evitar ajustes equivalentes en los precios domésticos.
El economista considera que esta estrategia genera una presión que puede dejar de ser manejable si las condiciones internacionales permanecen durante un período prolongado.
Gasoil supera los US$200 por barril, según Hebrard
Uno de los elementos que destacó el analista es el comportamiento particularmente elevado del gasoil frente al petróleo regular.
Hebrard afirmó que “hoy en día un barril de gasoil cuesta más de 200 dólares”, una situación que calificó como histórica debido a la separación entre los precios de los distintos productos derivados.
El señalamiento apunta a un problema particularmente relevante para una economía importadora de combustibles: el precio del petróleo por sí solo no refleja necesariamente el costo que enfrenta el país para adquirir sus derivados.
La diferencia entre el crudo y productos como el gasoil incrementa la presión sobre las economías que necesitan importar combustibles para sostener su transporte, actividad productiva y generación energética.
En el caso dominicano, esa situación se traduce en una mayor necesidad de recursos públicos cuando se decide mantener los precios internos sin trasladar completamente el aumento internacional al consumidor.
Una presión que puede trasladarse al presupuesto
El escenario descrito por Hebrard adquiere mayor dimensión cuando se proyecta hacia las cuentas fiscales del próximo año.
El economista estimó que, si se mantienen las tarifas actuales de los combustibles sin modificaciones, el Gobierno tendría que incorporar más de RD$80,000 millones al presupuesto del próximo año para sostener ese nivel de protección. “Habría que poner en el presupuesto del año que viene más de 80,000 millones de pesos”, advirtió.
La cifra representa, de acuerdo con el planteamiento del economista, el costo potencial de prolongar una política de contención de precios en un escenario internacional caracterizado por mayores costos energéticos.
El punto central de su advertencia es que el subsidio puede contener temporalmente el impacto sobre consumidores y empresas, pero al mismo tiempo desplaza una parte de ese costo hacia las finanzas públicas.
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Ajustes graduales para evitar un choque mayor
Ante este escenario, Hebrard planteó que la alternativa sería comenzar a trasladar progresivamente una parte de los incrementos internacionales hacia los precios domésticos.
Su propuesta apunta a evitar un ajuste abrupto que pueda generar un impacto significativo sobre los hogares y los sectores productivos. “Se va a tener que volver a ir subiendo de poquito a poquito, dos pesos, tres pesos”, sostuvo.
La lógica planteada por el economista es que aumentos pequeños y progresivos permitirían distribuir el impacto en el tiempo, en lugar de concentrarlo en un solo ajuste de mayor magnitud.
El desafío está en equilibrar dos presiones: el costo fiscal de mantener contenidos los precios de los combustibles y el impacto inflacionario que tendría trasladar rápidamente el aumento internacional a los consumidores.
La discusión, por tanto, no se limita al precio que paga el consumidor por un galón de combustible. También involucra el costo que la política de estabilización representa para el Estado y la capacidad del presupuesto para absorberlo si la crisis energética internacional se prolonga.
Para Hebrard, el escenario obliga a prepararse para una etapa en la que los precios de los carburantes podrían requerir ajustes progresivos, mientras República Dominicana enfrenta un shock energético originado fuera de sus fronteras.
