SANTIAGO, RD.- El aumento del precio de los combustibles está abriendo un nuevo frente de presión sobre las finanzas públicas dominicanas. El ministro de Hacienda y Economía, Magín J. Díaz, advirtió que el subsidio a los carburantes podría alcanzar los RD$50,000 millones al cierre de 2026 si se prolonga el conflicto en Medio Oriente y persisten los actuales niveles de precios internacionales.
La advertencia fue hecha ante empresarios de Santiago durante la conferencia Retos y Oportunidades de la Economía Dominicana, organizada por la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS) con motivo de su 65 aniversario.
Díaz explicó que el impacto fiscal no está determinado únicamente por el comportamiento del petróleo, sino también por el fuerte incremento registrado en sus derivados. Según las cifras presentadas, el crudo WTI se encontraba 68 % por encima de su nivel de comienzos de año, mientras el diésel acumulaba un aumento de 130 %.
Esa diferencia ha encarecido significativamente la política de contención de precios aplicada por el Gobierno. Para la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre, el desembolso estimado en subsidios rondaba los RD$1,800 millones, llevando el acumulado del año a unos RD$36,000 millones.
El gasoil regular y el óptimo reciben actualmente subsidios superiores a RD$100 por galón, de acuerdo con las cifras expuestas por el ministro.
El costo de contener los precios
Para Díaz, el desafío consiste en proteger a los consumidores de los movimientos bruscos de los mercados internacionales sin que el costo de esa protección termine comprometiendo la estabilidad de las finanzas públicas.
El funcionario también puso sobre la mesa el impacto distributivo de los subsidios generalizados. Según las estimaciones presentadas, el 20 % de la población de mayores ingresos concentra entre el 37 % y el 77 % de los beneficios de los principales subsidios de este tipo, debido a su mayor nivel de consumo.
Ante esa realidad, planteó la necesidad de mejorar la focalización de las ayudas estatales para que una mayor proporción de los recursos llegue a los hogares que realmente necesitan protección frente a los aumentos de precios.
La presión por los combustibles ocurre, además, en un contexto internacional marcado por mayores costos de financiamiento, el precio de los fertilizantes y los aranceles estadounidenses, factores que añaden incertidumbre a las economías importadoras.
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Gobierno mantiene inversión pública
A pesar de ese escenario, Díaz defendió la decisión de mantener el gasto de capital como parte de la estrategia para sostener la actividad económica.
El gasto de capital aumentó 34.4 % hasta agosto respecto al mismo período de 2025 y alcanzó una ejecución de 56 % de lo presupuestado, frente al 45 % registrado un año antes.
El ministro reconoció que el margen fiscal es limitado. El déficit acumulado a agosto alcanzaba RD$165,000 millones, equivalente al 1.9 % del PIB, mientras el presupuesto reformulado contempla un déficit de RD$280,575 millones, equivalente al 3.2 % del producto.
“El reducido margen fiscal, sin embargo, exige decisiones”, sostuvo Díaz.
Su planteamiento es que el país debe absorber parte del impacto del escenario externo sin sacrificar la inversión que sostiene la actividad económica y genera capacidad productiva.
Pese a las presiones externas, el ministro presentó una economía que, según los indicadores oficiales expuestos, mantiene capacidad de expansión.
El producto interno bruto creció 4.5 % entre enero y julio, mientras la inversión extranjera directa se aproximó a US$3,300 millones durante el primer semestre.
Díaz también destacó reservas internacionales cercanas a US$15,400 millones, remesas que superan los US$1,000 millones mensuales en promedio y un crecimiento de 11.4 % en las exportaciones totales.
La inflación interanual de agosto se situó, según los datos citados por el ministro, en 5.13 %, mientras la inflación subyacente alcanzó 4.76 %.
Más allá del impacto inmediato de los combustibles, Díaz planteó que la discusión económica debe mirar hacia la productividad y la capacidad del país para sostener su crecimiento durante la próxima década.
A su juicio, el modelo basado en la acumulación de capital y trabajo enfrenta límites y República Dominicana tendrá que conseguir una mayor productividad de los recursos que invierte.
En ese punto vinculó la economía con dos desafíos sociales: reducir la pobreza infantil y mejorar la calidad de la educación.
Aunque la pobreza infantil se ha reducido, el ministro señaló que todavía alcanzaba 30.1 % en 2025, un nivel que considera relevante porque esos niños y jóvenes serán parte de la fuerza laboral de las próximas décadas.
El mensaje presentado ante los empresarios de Santiago plantea así un doble desafío para la política económica: contener el costo de un escenario internacional adverso sin desbordar las finanzas públicas y, al mismo tiempo, preservar la inversión necesaria para elevar la productividad del país.
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