Sergio Maffettone: “RD abre nuevas oportunidades de inversión a largo plazo”

República Dominicana. – La inversión italiana en la República Dominicana alcanzó un récord histórico de US$371.6 millones en 2025, impulsada por la estabilidad macroeconómica, el marco jurídico y los sólidos vínculos bilaterales.

El embajador de Italia, Sergio Maffettone, destaca en una entrevista exclusiva con EH+ ese potencial de expansión en sectores como turismo, energía e infraestructura que deben aprovechar los inversionistas, y proyecta una nueva etapa orientada a la innovación y las energías renovables.

  1. Embajador, la inversión italiana en República Dominicana alcanzó un récord histórico de US$371.6 millones en 2025. ¿Cuáles son los principales factores que explican este crecimiento y cómo visualiza su evolución durante su gestión?

El crecimiento de la inversión italiana en la República Dominicana, que alcanzó un récord histórico de US$371.6 millones en 2025, refleja la confianza creciente del empresariado italiano en las oportunidades que ofrece nuestro país. Entre los principales factores destacaría, en primer lugar, la estabilidad macroeconómica y política de la República Dominicana, junto con un marco jurídico que ofrece mayor seguridad y previsibilidad a los inversionistas. A esto se suma el sólido desempeño de nuestra economía, el crecimiento sostenido del turismo, el desarrollo de las zonas francas, la infraestructura, la energía y otros sectores con un importante potencial de expansión. También ha sido fundamental la relación histórica y los fuertes vínculos económicos, culturales y humanos entre Italia y la República Dominicana. Existe una comunidad italiana activa en el país y empresas italianas que han encontrado aquí condiciones favorables para desarrollar sus operaciones y ampliar sus inversiones. Durante mi gestión, visualizo una relación económica todavía más dinámica. Nuestro objetivo será no solamente consolidar el nivel actual de inversión, sino promover una nueva generación de inversiones italianas, especialmente en sectores de mayor valor agregado, innovación, tecnología, manufactura, energías renovables, agroindustria, turismo sostenible e infraestructura. Asimismo, considero importante trabajar para que las empresas italianas utilicen la República Dominicana como una plataforma estratégica hacia el Caribe, Centroamérica y otros mercados con los que tenemos acuerdos comerciales. En definitiva, veo este récord de US$371.6 millones no como un punto de llegada, sino como una señal de que existe un amplio espacio para seguir creciendo. Durante mi gestión procuraré fortalecer el diálogo institucional y empresarial entre ambos países, identificar nuevas oportunidades y facilitar las condiciones para que más empresas italianas vean a la República Dominicana como un destino seguro, competitivo y atractivo para invertir a largo plazo.

  1. Usted ha señalado que Italia tiene interés en sectores como energía, manufactura, agricultura, biomedicina y maquinaria. ¿Cuáles considera que ofrecen las mayores oportunidades inmediatas para nuevas inversiones italianas en República Dominicana?

Creo que la República Dominicana ofrece hoy oportunidades muy concretas para las empresas italianas, y que algunas de ellas pueden materializarse en el corto plazo.

En primer lugar, destacaría la manufactura y la maquinaria industrial. Italia cuenta con una extraordinaria fortaleza en estos sectores, y la República Dominicana dispone de zonas francas, una posición geográfica privilegiada y acceso a importantes mercados internacionales. Existe, por tanto, un espacio muy interesante para que empresas italianas no solo exporten maquinaria y tecnología, sino que también establezcan aquí procesos de producción, ensamblaje y transformación, aprovechando al país como plataforma hacia el Caribe y otros mercados.

Un segundo ámbito de gran potencial es la energía, particularmente las energías renovables. La transición energética dominicana abre oportunidades para empresas italianas especializadas en tecnologías, generación, eficiencia energética, almacenamiento y gestión de redes. Es un sector en el que Italia posee conocimiento, tecnología y experiencia que pueden contribuir al desarrollo sostenible de la República Dominicana.

También veo oportunidades inmediatas en la agroindustria. La combinación de la capacidad productiva dominicana y la tecnología italiana puede generar proyectos de alto valor añadido: mecanización agrícola, sistemas de riego, procesamiento y conservación de alimentos, cadena de frío y transformación agroindustrial. El reciente acercamiento entre ambos países en torno al mango y el aguacate demuestra que existe un terreno muy fértil para esta cooperación.

La biomedicina representa una oportunidad estratégica de alto valor agregado, especialmente en dispositivos médicos, productos farmacéuticos, biotecnología y servicios vinculados al turismo de salud. Aunque puede requerir mayores capacidades regulatorias, tecnológicas y de capital que otras áreas, la República Dominicana ya identifica este sector como prioritario y ofrece incentivos importantes para su desarrollo.

Finalmente, maquinaria puede convertirse en un sector transversal de gran interés, especialmente si se vincula a las oportunidades anteriores. Más que limitarla a la venta de equipos, sería conveniente promover inversiones italianas que incorporen ensamblaje, mantenimiento, capacitación, transferencia tecnológica y eventualmente producción local de componentes. Esto permitiría aprovechar el crecimiento de la manufactura, la agricultura tecnificada y las energías renovables.

En síntesis, la oportunidad más inmediata estaría en energía renovable y manufactura; la agroindustria sería una tercera área de entrada muy atractiva; agregado. El atractivo aumenta porque la República Dominicana cuenta con un marco favorable para la inversión extranjera, acceso preferencial a grandes mercados y una política activa de promoción de sectores productivos.

“La República Dominicana combina estabilidad, crecimiento y acceso estratégico a los mercados del Caribe y de América”, consideró el embajador de Italia en RD, Sergio Maffettone.

  1. El Gobierno dominicano impulsa una importante transición energética basada en energías renovables y modernización de la infraestructura eléctrica. ¿Qué tecnologías y experiencias italianas podrían aportar valor a este proceso?

Italia puede aportar una experiencia especialmente valiosa en la transición energética dominicana, combinando tecnologías renovables con soluciones para hacer más flexible, eficiente y resiliente la red eléctrica. Entre las áreas de mayor potencial destacan:

  1. Almacenamiento energético: baterías para acompañar el crecimiento de la solar y eólica, reducir la variabilidad y mejorar la estabilidad de la
  2. Redes inteligentes (smart grids): sistemas digitales de gestión, automatización y control que permitan integrar mayores volúmenes de generación distribuida y mejorar la calidad del
  3. Integración de renovables: experiencia italiana en la incorporación de energía solar y eólica a redes eléctricas con alta penetración de generación
  4. Eficiencia energética: tecnologías para reducir pérdidas técnicas y comerciales, modernizar subestaciones y optimizar el consumo industrial, comercial y residencial.
  5. Microredes y generación distribuida: soluciones particularmente interesantes para zonas aisladas, instalaciones críticas y comunidades que necesitan mayor resiliencia frente a fenómenos climáticos.
  6. Electrificación y movilidad sostenible: infraestructura de recarga, gestión inteligente de la demanda y electrificación del transporte público y
  7. Gestión del agua y energía: tecnologías para hacer más eficientes energéticamente los sistemas de bombeo, tratamiento y distribución de
  8. Formación y transferencia tecnológica: Italia podría contribuir no solo con equipos, sino también con capacitación de técnicos dominicanos, cooperación entre universidades y empresas, y modelos de financiación y asociación público-privada.

En este sentido, la colaboración dominico-italiana podría estructurarse alrededor de proyectos piloto concretos, especialmente en almacenamiento, smart grids y microredes, para posteriormente escalar las soluciones a nivel nacional.

  1. Italia es reconocida mundialmente por su liderazgo en maquinaria industrial y eficiencia manufacturera. ¿Existe interés de empresas italianas en utilizar las zonas francas dominicanas como plataforma de producción y exportación hacia América?

Sí. De hecho, hay señales recientes de interés institucional italiano en la República Dominicana, y el argumento de utilizar las zonas francas dominicanas como plataforma de producción y exportación hacia América es bastante sólido.

En febrero de 2026, publicamos por primera vez una Guía de Negocios en República Dominicana dirigida a empresas italianas, identificando expresamente la manufactura entre los sectores de interés y presentando al país como una plataforma de acceso al Caribe. La guía también explica los incentivos de las zonas francas y los procedimientos para establecer operaciones.

Para una empresa italiana de maquinaria industrial, automatización, componentes, equipos eléctricos, metalmecánica o tecnología industrial, la propuesta puede ser especialmente interesante por tres razones:

  • Acceso al mercado estadounidense: la República Dominicana está integrada al DR-CAFTA, además de contar con acuerdos comerciales con otros mercados ProDominicana destaca el acceso preferencial a más de 1,200 millones de consumidores mediante sus acuerdos comerciales. ProDominicana
  • Régimen de zonas francas: las empresas pueden beneficiarse de importantes exenciones fiscales y aduaneras para actividades de producción y exportación. ProDominicana+1
  • Ecosistema industrial ya probado: existen parques industriales con multinacionales en dispositivos médicos, electrónica, componentes eléctricos y manufactura avanzada, lo que reduce el riesgo de entrar a un ecosistema completamente www2.itif.org

Además, los datos actuales de ProDominicana muestran que el país registró US$7,897.8 millones en exportaciones de mercancías durante el primer semestre de 2026, con más de 150 destinos de exportación, mientras la IED alcanzó US$1,671.9 millones en el primer trimestre.

La oportunidad que yo plantearía a Italia

El embajador de Italia, Sergio Maffettone.

Más que presentar la República Dominicana simplemente como un mercado para vender maquinaria italiana, la propuesta debería ser convertir al país en una base manufacturera italiana para América:

Italia aporta tecnología, ingeniería, maquinaria y know-how industrial; República Dominicana aporta ubicación, régimen de zonas francas, acceso comercial a Estados  Unidos y otros mercados, infraestructura logística y una plataforma productiva orientada a la exportación.

Esto podría estructurarse mediante joint ventures, ensamblaje local, fabricación de componentes, centros de servicio técnico, integración de maquinaria, automatización  industrial y posteriormente producción regional.

Incluso existe una oportunidad particularmente interesante en electrónica, semiconductores y manufactura avanzada: ProDominicana está promoviendo actualmente la instalación de  capacidades de fabricación y ensamblaje de chips y otros componentes electrónicos.

Por tanto, mi respuesta sería: sí, existe una base concreta para desarrollar ese interés,  pero convendría convertirlo en una agenda de atracción de inversión italiana muy específica, identificando empresas italianas de maquinaria y manufactura que ya estén buscando nearshoring, diversificación de cadenas de suministro o una plataforma para Estados Unidos y América Latina.

  1. ¿Qué oportunidades identifica para una mayor cooperación entre empresas italianas y dominicanas en áreas como almacenamiento energético, redes inteligentes, movilidad sostenible y eficiencia energética?

Veo oportunidades muy concretas en los cuatro ámbitos mencionados. En almacenamiento energético, las empresas italianas pueden aportar baterías, sistemas de respaldo y tecnologías capaces de integrar mejor la energía solar y eólica. Es un sector prioritario para la República Dominicana, que está desarrollando proyectos de almacenamiento para mejorar la estabilidad de su sistema eléctrico. En materia de redes inteligentes, Italia puede contribuir con sistemas digitales de control, automatización, medición inteligente y soluciones para reducir pérdidas y mejorar la calidad del servicio. También existe un espacio importante para desarrollar microredes destinadas a zonas turísticas, instalaciones críticas y comunidades con necesidades específicas de resiliencia. La movilidad sostenible es otra área prometedora, especialmente en autobuses eléctricos, infraestructura de recarga y gestión inteligente del transporte público. Finalmente, podemos cooperar en eficiencia energética para hoteles, industrias, edificios públicos y sistemas de agua, reduciendo costes y consumo. Nuestra propuesta es que esta cooperación no se limite a la exportación de equipos, queremos promover alianzas entre empresas italianas y dominicanas que incluyan formación, mantenimiento, transferencia tecnológica y, cuando sea posible, fabricación o ensamblaje local. Así, la transición energética contribuirá tanto al desarrollo sostenible de la República Dominicana como a la creación de nuevas inversiones italianas.

  1. Desde la Embajada, ¿se contempla la organización de misiones empresariales o ruedas de negocios para conectar inversionistas italianos con proyectos estratégicos dominicanos?

Sí, desde la Embajada queremos avanzar hacia una diplomacia económica más operativa, capaz de transformar el interés en proyectos concretos. Por eso, contemplamos organizar misiones empresariales y ruedas de negocios en coordinación con ProDominicana, la Cámara de Comercio Dominico-Italiana, ICE, asociaciones sectoriales y las autoridades competentes. La prioridad sería seleccionar previamente proyectos dominicanos en áreas como energías renovables, almacenamiento, manufactura avanzada, agroindustria, infraestructura y turismo sostenible, y luego presentar cada oportunidad a empresas italianas con la tecnología y la capacidad financiera adecuadas. No se trataría de encuentros generales, sino de reuniones B2B preparadas con antelación, visitas a zonas francas y parques industriales, encuentros con instituciones públicas y posibles socios locales. También queremos que las empresas italianas conozcan la República Dominicana no solo como un mercado, sino como una plataforma productiva y logística hacia el Caribe y otros mercados. La Embajada ya ha contribuido a este objetivo mediante la publicación de la primera Guía de Negocios en República Dominicana para empresas italianas y mediante acuerdos de cooperación técnica, como los establecidos entre MACFRUT y entidades dominicanas. El paso siguiente es convertir esa información en una agenda de proyectos, contactos e inversiones verificables.

  1. Italia posee una amplia experiencia en economía circular y sostenibilidad industrial. ¿Cómo puede fortalecerse la cooperación bilateral en estos temas?

Italia puede contribuir de manera concreta a fortalecer la cooperación con la República Dominicana en economía circular y sostenibilidad industrial. No se trata únicamente de intercambiar conocimientos, sino de desarrollar proyectos que produzcan resultados económicos y ambientales verificables. Un primer ámbito de cooperación sería la gestión integral de residuos: separación, recolección diferenciada, reciclaje, valorización de materiales y tratamiento de residuos orgánicos, industriales y electrónicos. La República Dominicana está impulsando una hoja de ruta para reducir los residuos plásticos y también está promoviendo programas de producción más limpia para mejorar la competitividad de sus empresas. Italia puede aportar tecnologías, modelos de gestión y experiencia empresarial en reciclaje, ecodiseño, eficiencia energética, tratamiento de aguas y reducción de residuos en los procesos productivos. Sería especialmente interesante promover alianzas entre empresas italianas y dominicanas en las zonas francas, la agroindustria y el turismo, sectores donde existen importantes volúmenes de producción y consumo. La cooperación debería incluir también formación de técnicos, colaboración entre universidades, apoyo a los municipios y proyectos piloto, por ejemplo, para el reciclaje de plásticos, la transformación de vertederos o la reutilización de residuos industriales. De hecho, la modernización del vertedero de Duquesa muestra la necesidad de soluciones más avanzadas para la gestión de residuos sólidos. Desde la Embajada, podemos facilitar el diálogo entre instituciones, empresas y centros de investigación, así como identificar socios y oportunidades de inversión. El objetivo sería crear cadenas de valor locales, generar empleo especializado y hacer que la sostenibilidad sea también un factor de competitividad para la industria dominicana. Italia aportaría tecnología y experiencia; la República Dominicana, sus capacidades productivas, su mercado y su posición estratégica en el Caribe.

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  1. La seguridad energética es hoy un tema prioritario a nivel global. ¿Qué lecciones puede compartir Italia sobre diversificación energética, resiliencia y seguridad del suministro?

Italia puede compartir una experiencia importante: la seguridad energética no se alcanza dependiendo de una sola fuente, de un solo proveedor o de una sola tecnología. En los últimos años hemos aprendido que es necesario diversificar el suministro, desarrollar las energías renovables, mejorar la eficiencia y preparar las redes para responder ante crisis climáticas, geopolíticas o técnicas. Para la República Dominicana, esta experiencia puede ser útil, pero no debe aplicarse como un modelo prefabricado. La cooperación debe partir de las necesidades del país: aprovechar mejor sus recursos solar y eólico, incorporar almacenamiento, modernizar la red eléctrica y reducir las pérdidas y los costes del sistema. También es fundamental formar técnicos dominicanos y fortalecer las capacidades nacionales de operación y mantenimiento. Desde Italia podemos aportar tecnología, experiencia empresarial y apoyo a proyectos concretos; pero la seguridad energética no debe significar simplemente comprar soluciones en el exterior. Debe permitir que la República Dominicana gane mayor capacidad de decisión, resiliencia y autonomía. Por eso, la cooperación bilateral debe basarse en proyectos definidos conjuntamente, transferencia de conocimientos y beneficios concretos para la economía y para la población dominicana

  1. . ¿Qué papel podrían desempeñar las universidades y centros de formación de ambos países en la preparación del talento humano necesario para las industrias del futuro?

Las universidades y los centros de formación de Italia y de la República Dominicana tienen un papel estratégico, porque ninguna transición industrial será sostenible si no está acompañada por la formación de las personas que deberán impulsarla. En primer lugar, debemos promover programas conjuntos en áreas como energías renovables, redes inteligentes, inteligencia artificial, automatización, ciberseguridad, economía circular y manufactura avanzada. La República Dominicana ya está dando prioridad a la formación científica y tecnológica y está promoviendo investigaciones vinculadas con la transición verde y la transformación digital. Esto crea una base favorable para que universidades dominicanas e italianas desarrollen programas conjuntos orientados a las necesidades concretas del sector productivo. En segundo lugar, sería importante fortalecer la investigación aplicada, de hecho, universidades italianas y dominicanas podrían trabajar junto con empresas y organismos públicos en

soluciones para desafíos concretos del país, como la estabilidad de la red eléctrica, la eficiencia energética, la gestión de residuos, la agricultura tecnificada y la movilidad sostenible. La investigación debe estar conectada con las necesidades productivas y sociales, y no permanecer aislada del mundo empresarial. También debemos ampliar las prácticas profesionales, los laboratorios compartidos, la formación técnica y la actualización de trabajadores. La movilidad de estudiantes, profesores e investigadores puede ser muy valiosa, siempre que contribuya a crear capacidades duraderas en ambos países y a fortalecer el talento dominicano. Desde la Embajada, podemos facilitar el contacto entre universidades, centros de investigación y empresas, e impulsar proyectos de cooperación orientados a resultados. Italia puede aportar experiencia científica, tecnológica y empresarial; la República Dominicana puede aportar conocimiento de sus propias prioridades y desafíos. Nuestra meta debe ser formar profesionales capaces no solo de utilizar tecnologías importadas, sino también de adaptarlas, mejorarlas y desarrollar soluciones propias para las necesidades del Caribe.

  1. Recientemente se anunció la apertura de la ruta directa entre Roma y Santo Domingo. Más allá del turismo, ¿qué impacto espera que tenga esta conexión en el comercio, la inversión y los intercambios empresariales?

La nueva conexión directa entre Roma y Santo Domingo tiene claramente un valor que va más allá del turismo. Al reducir los tiempos de viaje y facilitar los desplazamientos, puede intensificar los contactos entre empresas, inversionistas, instituciones y centros de investigación de ambos países. La ruta está prevista a partir del 30 de noviembre de 2026, inicialmente con una frecuencia semanal y posteriormente con dos frecuencias: esta mayor conectividad puede favorecer la identificación de oportunidades en sectores como energías renovables, manufactura, agroindustria, infraestructura, tecnología y turismo sostenible. También facilitará la participación de empresas dominicanas en ferias y encuentros en Italia, así como las visitas de empresas italianas a zonas francas, parques industriales y proyectos estratégicos dominicanos. Hay que aprovechar plenamente esta oportunidad, será necesario acompañarla con información fiable y misiones empresariales. Desde la Embajada, queremos contribuir precisamente a transformar la proximidad física en relaciones económicas más frecuentes, equilibradas y duraderas. Por tanto, esperamos que esta ruta no solo acerque a Roma y Santo Domingo, sino que facilite una relación más dinámica entre nuestros sectores productivos y genere nuevas oportunidades de comercio, inversión e intercambio empresarial.

  1. ¿Cómo percibe el clima de negocios de República Dominicana frente a otros mercados de la región donde Italia mantiene presencia empresarial?

Percibo a la República Dominicana como un mercado muy dinámico y especialmente atractivo para las empresas italianas que buscan una presencia en el Caribe. Frente a otros mercados de la región, su principal ventaja es la combinación de crecimiento, estabilidad, apertura comercial, posición geográfica y experiencia en sectores como el turismo, las zonas francas y la logística.

Por eso, la República Dominicana no debe verse únicamente como un mercado de consumo, sino también como una plataforma de producción y distribución hacia el Caribe, Centroamérica y Estados Unidos. Esto abre oportunidades para empresas italianas de manufactura, maquinaria, agroindustria, energía, dispositivos médicos y tecnología. Naturalmente, también existen desafíos, especialmente en materia de energía, formación técnica, infraestructura y eficiencia institucional. Precisamente por eso, la oportunidad no consiste solamente en exportar productos, sino en crear alianzas con empresas dominicanas, desarrollar servicios técnicos, transferir tecnología y establecer procesos de ensamblaje o producción local. Desde la Embajada, vemos un potencial considerable, pero lo abordamos con realismo: queremos facilitar información, contactos confiables y proyectos concretos que permitan transformar el interés empresarial en inversiones sostenibles y beneficios compartidos para Italia y la República Dominicana.

  1. . ¿Cuáles son los principales mensajes que está transmitiendo a los empresarios italianos sobre las ventajas competitivas que ofrece República Dominicana?

El mensaje principal es que la República Dominicana ofrece a las empresas italianas una combinación muy atractiva de estabilidad, ubicación y acceso a mercados. No es solamente un mercado de consumo: gracias a sus zonas francas, su conectividad y sus acuerdos comerciales, puede funcionar como una plataforma de producción y distribución hacia el Caribe, Centroamérica y Estados Unidos. Para Italia, vemos oportunidades especialmente interesantes en manufactura, maquinaria, agroindustria, energía, dispositivos médicos, infraestructura y tecnología. Sin embargo, queremos promover una presencia empresarial de mayor valor añadido: no solo exportar, sino también invertir, establecer alianzas con empresas dominicanas, crear servicios técnicos, formar personal y desarrollar producción orientada a otros mercados. Desde la Embajada, nuestro mensaje es que la República Dominicana es un socio con potencial real, siempre que las inversiones se construyan con una perspectiva de largo plazo y generen beneficios compartidos para ambos países.

  1. La cooperación entre Italia y República Dominicana también abarca áreas de seguridad, innovación y desarrollo social. ¿Qué iniciativas destacaría como prioritarias para los próximos años?
Idalia Cabrera, directora general de EH+, junto a El embajador de Italia, Sergio Maffettone.

En materia de seguridad, debemos fortalecer la cooperación contra el crimen organizado transnacional, el tráfico ilícito y los flujos financieros asociados. Italia ya cuenta con una experiencia relevante en cooperación judicial, investigación financiera, recuperación de activos y gestión de bienes incautados, áreas en las que el programa europeo EL PACCTO 2.0 ha promovido el trabajo conjunto con instituciones dominicanas. La prioridad debe ser mejorar el intercambio de información, la formación especializada y la coordinación entre autoridades, siempre dentro del marco del Estado de derecho. En innovación, considero prioritario conectar universidades, centros de investigación, empresas y administraciones públicas. La cooperación debería concentrarse en áreas con impacto directo sobre el desarrollo dominicano: transición energética, digitalización, inteligencia artificial, ciberseguridad, economía circular, agroindustria y salud. No se trata solamente de transferir tecnología, sino de crear capacidades locales para adaptarla y desarrollar soluciones propias. La financiación de investigaciones vinculadas con la transición verde y la transformación digital ofrece una base concreta para esa colaboración.

En desarrollo social, pondría el énfasis en la formación profesional, la inclusión

laboral de jóvenes y mujeres y el apoyo al emprendimiento. La cooperación con INFOTEP y los programas dominicanos de protección social puede ayudar a conectar la capacitación con empleos reales y con las necesidades de las nuevas industrias. Desde la Embajada, queremos impulsar una cooperación que no se limite a proyectos aislados, sino que conecte seguridad, innovación y oportunidades sociales. La tecnología debe servir para mejorar la seguridad, la innovación debe generar empleo y el desarrollo económico debe traducirse en mayor inclusión. Esa integración será, a mi juicio, la prioridad de la relación bilateral en los próximos años.

  1. Desde su llegada al país, ¿qué le ha sorprendido más del potencial económico dominicano y de las oportunidades para fortalecer la relación bilateral?

Desde mi llegada, me ha sorprendido especialmente la combinación entre el dinamismo de la economía dominicana y la capacidad del país para convertir oportunidades regionales en actividades productivas concretas. La República Dominicana no es solamente un destino turístico: cuenta con una base industrial en expansión, zonas francas, conectividad logística y sectores con potencial de mayor valor añadido. También he podido apreciar que el potencial dominicano está estrechamente vinculado con la sostenibilidad. Existen oportunidades para desarrollar energías renovables, eficiencia energética, economía circular, agroindustria sostenible y ecoturismo, generando al mismo tiempo empleo y desarrollo en las comunidades. La experiencia del ecoturismo demuestra que la protección ambiental puede combinarse con oportunidades económicas locales. Para Italia, esto abre un espacio de cooperación mucho más amplio que el intercambio comercial tradicional. Las empresas italianas pueden aportar tecnología, maquinaria, diseño, formación y capacidad de innovación en sectores como manufactura, energía, agroindustria, infraestructura, salud y turismo sostenible. La República Dominicana, por su parte, ofrece un entorno empresarial dinámico y una posición estratégica hacia el Caribe y otros mercados. Lo que más me ha sorprendido, en definitiva, es que existe una base real para pasar de una relación centrada principalmente en los vínculos históricos, culturales y turísticos a una asociación económica y tecnológica más profunda. La tarea de la Embajada es ayudar a transformar ese potencial en proyectos concretos, alianzas entre empresas y beneficios compartidos para ambos países.

  1. Finalmente, ¿cuál le gustaría que fuera el legado de su misión diplomática en términos de inversión, cooperación y desarrollo entre Italia y República Dominicana?

Me gustaría que el legado de mi misión fuera haber convertido la relación entre Italia y la República Dominicana en una relación más estructurada y menos dependiente de iniciativas aisladas. En concreto, quisiera dejar mecanismos permanentes de diálogo entre instituciones, empresas y universidades; una agenda bilateral con prioridades claras; y canales más eficaces para que los proyectos puedan continuar incluso después de concluir mi misión.

También me gustaría que la Embajada fuera reconocida como un punto de referencia confiable para quienes desean cooperar, invertir, estudiar o desarrollar proyectos conjuntos, y que la relación bilateral incorporara de manera más sistemática a las pequeñas y medianas empresas, a los centros de formación y a los jóvenes. Mi criterio final sería muy sencillo: no medir el legado únicamente por el número de acuerdos firmados, sino por su continuidad y sus resultados. Si al terminar mi misión existen instituciones mejor conectadas, proyectos que puedan mantenerse en el tiempo y una cooperación que produzca oportunidades concretas para ambos países, consideraré que hemos avanzado en la dirección correcta.

Si tuviera que definir en una sola frase por qué este es el mejor momento para que una empresa italiana invierta en República Dominicana, ¿qué le diría a los empresarios de su país?

Les diría que este es el momento adecuado porque la República Dominicana combina estabilidad, crecimiento y acceso estratégico a los mercados del Caribe y de América, mientras abre nuevas oportunidades en sectores donde las empresas italianas pueden aportar tecnología, innovación y inversión de largo plazo.

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