Santo Domingo, República Dominicana.— La condición de sistema eléctrico aislado de República Dominicana plantea un desafío adicional para su transición energética: el país debe disponer internamente de los recursos necesarios para responder a las variaciones de la generación y mantener la estabilidad del servicio, sin depender de interconexiones con redes eléctricas vecinas.
Así lo explicó Lisette Benítez, responsable de Desarrollo de Mercado para América Latina y el Caribe en Wärtsilä, durante la XI Semana de la Energía 2026, celebrada en Santo Domingo. La ejecutiva sostuvo que esta característica diferencia al país de mercados de Centroamérica que cuentan con redes interconectadas y pueden apoyarse en ellas para fortalecer sus sistemas eléctricos.
“República Dominicana y otros países del Caribe son sistemas insulares que tienen que ser autosuficientes por sí solos”, afirmó Benítez.
El reto adquiere relevancia ante el avance de las energías renovables. La representante de Wärtsilä citó datos presentados durante el evento por el gerente general del Organismo Coordinador, según los cuales la participación renovable habría aumentado del 2 % en 2020 al 26 %.
“No es menor, eso es bastante crecimiento en poco tiempo”, señaló.
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Generación flexible para acompañar las renovables
Para Benítez, el aumento de la participación renovable debe ir acompañado de recursos de generación capaces de responder a las variaciones del sistema eléctrico. La expansión de estas fuentes, indicó, requiere mantener condiciones de confiabilidad y seguridad en la operación.
“Esa penetración y el crecimiento tiene que estar acompañado por generación que pueda ser confiable, flexible y que permita tener una operación segura y sostenible”, explicó.
Su planteamiento sitúa la flexibilidad operativa entre los elementos necesarios para continuar incorporando energías renovables en un sistema que debe responder con recursos propios a los cambios en las condiciones de generación y demanda.
La ejecutiva consideró que República Dominicana puede seguir aumentando la participación de estas fuentes, siempre que tome en cuenta las particularidades de su sistema insular.
Almacenamiento y regulación adaptados al país
Benítez también señaló que las experiencias regulatorias de otros mercados pueden servir como referencia para desarrollar el almacenamiento y la flexibilidad eléctrica. No obstante, advirtió que las soluciones aplicadas en otros países no deben trasladarse de forma automática.
“Podemos tomar ejemplos de distintos países, pero siempre va a tocar adaptarlo a la realidad dominicana”, sostuvo.
La adaptación, explicó, debe considerar las características particulares de cada mercado, entre ellas el perfil de consumo, la cultura y las condiciones del sistema energético.
Las interconexiones fortalecen los sistemas, pero no son la única vía
Consultada sobre la conveniencia de establecer una interconexión transfronteriza o mantener un sistema aislado, Benítez reconoció las ventajas que pueden ofrecer las conexiones entre redes eléctricas.
“Las interconexiones siempre ayudan a la fortaleza de los sistemas”, indicó.
Sin embargo, aclaró que la ausencia de interconexiones no impide alcanzar una operación segura. Para ello, el sistema debe contar con las condiciones adecuadas de flexibilidad y confiabilidad.
“Se puede tener con las consideraciones adecuadas de flexibilidad, de confiabilidad para poder tener una operación segura”, afirmó.
El planteamiento de Wärtsilä vincula así el avance de las renovables con la necesidad de contar con capacidad de respuesta dentro del propio sistema eléctrico dominicano, en un contexto en el que el país no puede apoyarse en redes vecinas para enfrentar determinados eventos operativos.

