El choque registrado entre dos trenes de la Línea 1 del Metro de Santo Domingo el pasado sábado es totalmente inaceptable, imperdonable y debe ser investigado.
La responsabilidad de quien conduce un medio de transporte masivo como el referido tranvía debe ser más que calificada y bajo ninguna circunstancia se debe permitir el más mínimo descuido o distracción.
Los organismos de inteligencia del Estado deben investigar bien el accidente que dejó al menos nueve personas heridas y que se establezcan sanciones ejemplarizantes contra los responsables.
Lo que gracias a Dios terminó en solo personas heridas pudo convertirse en una tragedia que, bajo ninguna circunstancia, se debe tolerar.
Debido a las tantas situaciones generadas en la institución, surge la pregunta de si lo ocurrido obedece a un sabotaje o negligencia de su administración.
La incógnita queda y junto a ella el deseo de eficiencia en un moderno medio de transporte que no debe ser operado por manos inexpertas que pongan en peligro a los miles de ciudadanos que a diario utilizan ese servicio.

