Dos fases opuestas del ciclo climático, conocidas como El Niño y La Niña, tienen una influencia determinante en las temperaturas globales y pueden causar acontecimientos atmosféricos extremos de impacto mundial.
El Niño y La Niña son fases opuestas que se se producen debido a cambios en la temperatura superficial del Océano Pacífico.
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Las causas de El Niño y La Niña
Cuando la superficie del océano Pacífico tropical se calienta más de lo habitual, especialmente en el ecuador y a lo largo de las costas de América del Sur, se produce el fenómeno de El Niño.
Las temperaturas cálidas generan sistemas de baja presión en la atmósfera, lo que a su vez provoca lluvias intensas en las costas occidentales del continente americano.
«Durante El Niño, la superficie del océano Pacífico en la región ecuatorial, toda esta región, en la superficie del mar, termina siendo más caliente de lo normal. Tener aire cálido y húmedo nos lleva a la formación de nubes de lluvia; al crecer esas tormentas, el viento de altura cambia, porque tenemos una divergencia», explicó John Morales, científico atmosférico y ambiental que recientemente estuvo de visita en la República Dominicana.

Por otro lado, el fenómeno de La Niña se desarrolla cuando los vientos alisios (que soplan en dirección constante debido al movimiento de la Tierra), soplan desde el este hacia el oeste a lo largo del ecuador, al tiempo que se fortalecen y empujan las aguas cálidas de la superficie hacia el oeste del océano Pacífico.
«Durante La Niña, la región caribeña se torna lluviosa. En cuanto a temperaturas, durante La Niña tiene a estar más fresco, hay más nubes y bajan más frentes fríos», precisó.

La Niña y El Niño fenómenos opuestos
«Estos ciclos de El Niño y La Niña, llevan ocurriendo hace siglos y repercuten sobre lo que ocurre aquí, en la zona del Caribe», John Morales.
Durante El Niño, explicaba, «esos vientos fuertes del oeste en altura, tienden a cruzar fuertemente parte de Norteamérica, a veces por México, el Golfo de México, más cercano al Caribe, y siguen cruzando en la zona de desarrollo principal de las tormentas y huracanes del Atlántico».
Cuando hay vientos muy fuertes del oeste, en altura, añadió, «las tormentas que están tratando de crecer, tormentas tropicales que están tratando de madurar y fortalecerse y llegar a ser huracán, esos vientos le “pican” la cabeza a las tormentas que están tratando de madurar».

«El año pasado, solamente un tercio (de las tormentas tropicales) llegaron a ser huracanes, porque esos vientos cortantes del oeste en altura, estaban impidiendo que las tormentas se fortalecieran. El Niño, en ese aspecto, es favorable, porque tiende a disminuir la intensidad de los ciclones tropicales».
#Jamaica under a Hurricane Warning with beastly #Beryl heading your way by tomorrow Wednesday. Model trends since yesterday point to a pessimistic outcome in terms of the track, with either a direct hit or very close brush-by. Let’s hope for some weakening brought on by windshear pic.twitter.com/4uEGh7ipDm
— John Morales (@JohnMoralesTV) July 2, 2024
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