Un informe de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) revelan un panorama energético diverso en las regiones de República Dominicana, destacando los desafíos y avances hacia la sostenibilidad.
La región Yuma enfrenta un fuerte contraste: mientras lidera en la adopción de paneles solares con un 20.23% de los hogares que utilizan esta tecnología sostenible, su dependencia de lámparas de gas propano y queroseno alcanza el 68.45%. Este uso generalizado de fuentes no renovables no solo limita el acceso a soluciones energéticas más limpias, sino que también incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero , intensificando el calentamiento global.
En contraste, la región Ozama evidencia un mayor acceso a infraestructura energética formal, con un 35.46% de los hogares conectados al tendido eléctrico público. Sin embargo, en el Cibao Sur , este porcentaje cae a apenas 7.53%, resaltando una significativa brecha energética.
El uso de tecnologías sostenibles como los paneles solares es aún bajo a nivel nacional, aunque se destaca en el Cibao Noroeste , donde el 12.13% de los hogares ha adoptado esta solución. Estas iniciativas son clave para reducir las emisiones y cumplir con los compromisos establecidos en el Acuerdo de París.

La dependencia de combustibles fósiles, como el carbón, gas y petróleo , sigue siendo un desafío para el país. Según el informe, el uso de estas fuentes intensifica el cambio climático , mientras que las energías renovables, como la solar y eólica , ofrecen alternativas más limpias para mitigar estos efectos y promover una transición energética sostenible.
República Dominicana enfrenta un desafío dual: reducir las brechas en el acceso a energía eléctrica y acelerar la transición hacia fuentes renovables , especialmente en regiones con alta dependencia de sistemas tradicionales y no sostenibles.

