En los últimos dos años y medio, la República Dominicana ha consolidado su compromiso con la transición energética, sumando 426.50 MW de capacidad instalada en proyectos de energías renovables no convencionales, como la solar y la eólica. Este crecimiento responde a los objetivos establecidos en la Ley 57-07, que aspira a que el 25% del suministro energético provenga de fuentes renovables para 2025.
El incremento se evidenció desde 2022, con la implementación de tres proyectos que añadieron 146.80 MW, seguidos por 269.70 MW en 2023 y 10 MW adicionales hasta junio de 2024.
Inversión y marco regulatorio favorable
En este período, la nación ha atraído inversiones significativas gracias a un marco normativo renovado. En 2023, se formalizaron 14 contratos definitivos por una capacidad total de 676.82 MW y una inversión de US$889.93 millones. A esto se sumaron 7 contratos más en 2024, acumulando 535.19 MW adicionales y una inversión de US$785.16 millones.
Las reformas de los decretos 65-23 y 523-23, así como las resoluciones CNE-AD-0003-2023 y CNE-AD-0004-2023, han sido cruciales para integrar tecnologías renovables y sistemas de almacenamiento de baterías (BESS), garantizando la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).

El país, altamente vulnerable al cambio climático, reafirmó en la COP26 su compromiso de reducir un 27% de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030, una meta que complementa la diversificación de su matriz energética. En 2023, las energías renovables representaron el 15% de la generación eléctrica total del SENI, consolidándose como la tercera fuente de generación en el país.
Sin embargo, persisten desafíos en la evaluación de recursos solares y eólicos. El Proyecto Transición Energética, respaldado por la GIZ y la USAID, busca abordar esta brecha mediante un estudio que instalará estaciones de medición y optimizará la planificación de futuros proyectos.
