Mientras más de 565 rescatistas concentraban sus esfuerzos en salvar vidas y recuperar cuerpos tras el colapso del techo de la icónica discoteca Jet Set, en Santo Domingo, un apoyo clave pasó inadvertido para muchos: la estación de combustible Shell, ubicada justo al lado del reconocido centro de entretenimiento.
Desde que ocurrió el desplome, a las 12:44 de la madrugada del martes 8 de abril de 2025, el espacio de la estación fue habilitado espontáneamente como centro de acopio y operaciones para las autoridades. Allí se coordinó parte de la respuesta institucional ante lo que ya ha sido catalogado como la segunda peor tragedia en una discoteca a nivel mundial, según listados internacionales.
- Esa noche, 459 personas asistían a una fiesta privada, según confirmó la periodista María Elena Núñez, vocera de los propietarios de la discoteca. El colapso provocó 232 muertes y dejó 154 heridos, una escena de dolor que sacudió a la capital y al país entero.
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Una de las primeras voces de alerta

La Shell de la avenida Independencia se transformó, en cuestión de minutos, en un punto clave para el despliegue de las fuerzas de emergencia. Aunque sus instalaciones no sufrieron daños estructurales ni pérdidas humanas, fueron sus colaboradores quienes dieron la primera voz de alerta al notar lo sucedido. Incluso, el lugar sirvió como refugio inicial para algunos de los sobrevivientes que lograron salir ilesos.
“Gracias a Dios no tuvimos ninguna pérdida en tan lamentable tragedia”, expresaron representantes de la estación, quienes de inmediato pusieron a disposición todos los recursos del establecimiento. En su explanada fueron instaladas las carpas del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), donde se realizaron las labores forenses en condiciones adecuadas y seguras.
Además, ofrecieron sombra y descanso a decenas de personas afectadas emocionalmente, así como a familiares, curiosos y miembros de la prensa. Los baños de la estación también fueron habilitados para el uso libre del personal de emergencia, rescatistas y ciudadanos presentes.
La colaboración desinteresada de esta estación Shell no solo facilitó la logística en uno de los momentos más críticos que ha vivido Santo Domingo, sino que también recordó que los actos de solidaridad auténtica no siempre ocupan portadas.
Hoy, quince días después del suceso, su aporte silencioso merece ser reconocido como el de un verdadero héroe anónimo.
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