La intervención del presidente Luis Abinader esta semana en La Semanal, junto al liderazgo del ministro Paino Henríquez y del vicepresidente ejecutivo Max Puig, sumada a la participación de la República Dominicana en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3) y en los encuentros de alto nivel en Francia, refuerzan un mensaje claro: el sargazo es ya una prioridad en la agenda local e internacional.
Que el país haya elevado este tema a los más altos foros multilaterales es un paso trascendental. Proponer una estrategia regional para su mitigación a escala, con mecanismos de financiamiento y gobernanza, no solo demuestra liderazgo, sino también una comprensión profunda de la magnitud de la crisis. Una crisis que, como bien todos sabemos, afecta ecosistemas, turismo, salud pública, generación eléctrica y miles de empleos.
Pero ese liderazgo debe ahora reflejarse a escala nacional con políticas concretas y visión de largo plazo. Tal como proponíamos desde el 2018 incluyendo en nuestra entrevista al periódico Hoy en el 2020 (“RD puede eliminar el sargazo y tener ventaja frente a otros competidores”), República Dominicana no solo tiene la oportunidad de responder a esta problemática, sino de posicionarse como pionera en soluciones integrales y sostenibles. También tiene la oportunidad de construir un puente entre la crisis ambiental y el desarrollo de nuevas industrias de valor y generadora de empleos.
La situación en la región, y especialmente en México y las Antillas Menores, como evidencian medios y redes sociales día tras día, confirma la gravedad del problema. Pero también resalta una ventaja diferencial para nuestro país: ya contamos con capacidades locales, tecnologías validadas, inventario de equipos operativos y el talento humano necesario para implementar soluciones desde adentro. Además, hemos contado con el acompañamiento de instituciones como el MIT, una colaboración que ningún otro país ha tenido la dicha de sostener de forma continua.
Esto requiere avanzar en frentes clave: clasificar el sargazo como residuo de manejo especial, habilitar incentivos fiscales para su mitigación y aprovechamiento, movilizar financiamiento climático y establecer marcos de contratación pública más ágiles para emergencias ambientales. Como prioridad, se deben activar protocolos permanentes (no solo reactivos) que permitan actuar antes de que el sargazo llegue a tierra. Y el sector privado debe ser parte activa de esa implementación si queremos proteger nuestro destino turístico y nuestra biodiversidad.
Desde SOS Carbon, hemos validado que es posible mitigar el sargazo con una estrategia integral y un portafolio de tecnologías. Brindamos productos y servicios para proteger las costas: desde monitoreo satelital y barreras de contención, hasta recolección en mar, traslado a tierra, disposición y aprovechamiento industrial. Hoy, operamos en varios países con tecnologías desarrolladas en el MIT, como el sistema LCM, que adapta embarcaciones locales para recolectar hasta 70 toneladas por día laboral. Una flotilla de 50 embarcaciones, por ejemplo, puede superar una capacidad total de 1.2 millones de toneladas. SOS trabaja junto a hoteles, generadoras eléctricas, cooperativas pesqueras y gobiernos locales. Blindar nuestras costas exige protección constante y una flota robusta bajo el mecanismo más costo eficiente posible.
La región avanza hacia una estrategia conjunta. Sin embargo, esa coordinación regional debe ir acompañada de un liderazgo firme a nivel local. De lo contrario, el tiempo que tomará articular esa respuesta colectiva se traducirá en un aumento de las pérdidas económicas por la reducción del turismo, en daños irreversibles a la biodiversidad y en efectos graves sobre la salud pública. República Dominicana tiene todo para liderar. Porque lo que definirá el futuro del turismo y de la resiliencia ambiental en el Caribe es la capacidad de actuar. Y actuar a tiempo.
En esa acción, desde SOS continuamos trabajando junto a líderes locales comprometidos, brindando soluciones integrales y costo-eficientes. Seguiremos siendo aliados estratégicos de quienes entienden que enfrentar esta crisis requiere preparación, tecnología y decisión.
