La movilidad eléctrica avanza en República Dominicana, impulsada por la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, mejorar la calidad del aire en las ciudades y aprovechar los avances tecnológicos de la industria automotriz. Sin embargo, uno de los temas que más preocupa a los usuarios es el costo real de la recarga eléctrica en comparación con llenar el tanque de combustible.
En el país, el precio promedio de la electricidad para hogares ronda los RD$6.80 por kilovatio hora (kWh), es decir, unos US$0.11, según los datos de GlobalPetrolPrices (diciembre 2024). Este costo no es uniforme: las distribuidoras aplican un sistema de tarifas escalonadas que encarece el servicio mientras mayor sea el consumo.
- Los primeros 200 kWh se facturan a un precio bajo (RD$6.05).
- De 201 a 300 kWh, la tarifa aumenta a RD$8.59.
- Por encima de 300 kWh, el costo se eleva a RD$12.89 por kWh.
Esto significa que un propietario de vehículo eléctrico que recargue en casa debe tener cuidado, ya que su consumo puede llevarlo rápidamente al rango más alto de la tarifa.
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Tarifas especiales para la recarga de autos eléctricos
La Superintendencia de Electricidad (SIE), en conjunto con la Comisión Nacional de Energía (CNE), creó un esquema tarifario específico para incentivar la movilidad eléctrica, diferenciando el costo según el horario:
- Fuera de punta (00:01 a 6:59 am): USD 1.56 por kWh.
- Horario de punta (7:00 pm a 12:00 am): USD 3.12 por kWh.
Aunque estas cifras parecen elevadas frente al costo residencial, en la práctica buscan organizar la demanda eléctrica y evitar sobrecargas en las horas de mayor consumo.
¿Cuánto cuesta moverse en un eléctrico?

Un vehículo eléctrico promedio consume alrededor de 15 kWh cada 100 km. Con esta referencia, un conductor que recorra unos 900 km al mes (similar al uso urbano regular en Santo Domingo o Santiago), tendría los siguientes costos:
- Recarga en horario fuera de punta: alrededor de USD 26 mensuales (unos RD$1,500).
- Recarga en horario de punta: hasta USD 51 mensuales (unos RD$3,000).
En contraste, recorrer la misma distancia con un carro a gasolina de 30 millas por galón y un precio promedio de RD$300 por galón, costaría aproximadamente RD$9,000 al mes. La diferencia es clara: un eléctrico puede ser hasta tres veces más barato en consumo energético.
El reto de la infraestructura
Uno de los principales desafíos de la movilidad eléctrica en República Dominicana es la infraestructura de carga pública. Actualmente, la mayor parte de los usuarios depende de la recarga residencial, mientras que las estaciones de carga rápida aún son limitadas y, en muchos casos, operadas por empresas privadas con costos variables.
En países como Costa Rica o Colombia, los gobiernos han implementado redes públicas de cargadores que permiten a los conductores mayor autonomía y confianza. En República Dominicana, este desarrollo apenas comienza, y será clave para la expansión del mercado.
Incentivos y políticas en debate
Hasta el momento, los incentivos fiscales han sido modestos. La Ley 103-13 establece exenciones parciales de aranceles a los vehículos eléctricos, pero aún no existe un marco robusto que garantice beneficios claros a los usuarios, como reducción en el impuesto a la circulación o acceso preferencial a parqueos.
Diversos expertos plantean que, sin incentivos adicionales y una política clara, la movilidad eléctrica seguirá siendo un lujo para pocos, en lugar de convertirse en una alternativa masiva frente al parque vehicular altamente contaminante que predomina en el país.
La mirada hacia el futuro
Con el precio de la gasolina en constante alza y la presión global para reducir emisiones, la movilidad eléctrica representa una oportunidad para República Dominicana. Sin embargo, el costo de la electricidad, la inestabilidad en las tarifas y la falta de infraestructura son barreras que deben ser superadas.
El escenario es alentador: a pesar de las dificultades, cargar un vehículo eléctrico sigue siendo más económico que llenar un tanque de gasolina. La clave estará en que las autoridades fortalezcan las políticas públicas, las empresas expandan la red de carga y los consumidores vean en estos autos no solo un ahorro, sino también un compromiso con el medioambiente.
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