El sistema eléctrico dominicano deberá acelerar las inversiones en almacenamiento de energía, fortalecer la infraestructura de transmisión y distribución e incorporar una gestión permanente de riesgos para responder con mayor eficacia a los efectos del cambio climático y a la creciente frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.
Así lo plantearon representantes de empresas de generación, transmisión y distribución eléctrica durante el conversatorio “Resiliencia del sistema eléctrico ante riesgos climáticos y eventos extremos”, organizado por la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE).
Los participantes coincidieron en que la resiliencia dejó de ser una estrategia enfocada únicamente en la recuperación después de un huracán y pasó a convertirse en un componente esencial de la planificación, la operación y las inversiones del sistema eléctrico.
ETED identifica el almacenamiento como una inversión estratégica
Uno de los principales planteamientos del encuentro estuvo relacionado con el papel del almacenamiento de energía con baterías para fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico.
El representante de la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), Fernelis Ramírez, afirmó que esta tecnología constituye una de las inversiones prioritarias para mantener la estabilidad del sistema ante la creciente incorporación de energías renovables.
En ese contexto, informó que la empresa desarrolla un proceso para incorporar alrededor de 600 megavatios (MW) de almacenamiento, capacidad que facilitaría tanto la operación cotidiana de la red como la recuperación del sistema después de una contingencia.
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Generadoras fortalecen infraestructura y digitalización
La representante de InterEnergy Group, Milagros de Camps, explicó que la gestión del riesgo climático dejó de abordarse únicamente durante la temporada ciclónica y pasó a formar parte de un esquema permanente de monitoreo y planificación.
Indicó que la estrategia incorpora evaluaciones continuas sobre la vulnerabilidad de los activos, cuyos resultados se integran a las decisiones de inversión para fortalecer la infraestructura y acelerar la recuperación del servicio ante fallas.
Como parte de ese proceso, señaló que la empresa opera 167 MW de almacenamiento con baterías y amplió sus análisis para incluir riesgos asociados a incendios forestales, inundaciones y la proliferación del sargazo.
Por su parte, Fabio Oyola, de AES Dominicana, sostuvo que la resiliencia debe entenderse como una cadena integrada en la que intervienen la generación, transmisión, distribución, suministro de combustibles, puertos, carreteras y telecomunicaciones.
Afirmó que una interrupción en cualquiera de esos componentes puede afectar el funcionamiento del sistema eléctrico durante un evento extremo.
Asimismo, destacó las inversiones destinadas a preservar infraestructura crítica, especialmente las instalaciones costeras expuestas a la corrosión y a fenómenos atmosféricos, así como la modernización de la terminal de gas natural licuado (GNL) para aumentar la flexibilidad operativa y garantizar el abastecimiento en condiciones adversas.
También resaltó la incorporación de herramientas digitales y sistemas de control remoto para agilizar la respuesta ante emergencias.
Distribución apuesta por redes con mayor redundancia
Desde Edenorte, Alfredo Cuello planteó que las empresas distribuidoras deben reforzar la resiliencia mediante inversiones que incrementen la redundancia de las redes, permitiendo mantener el suministro desde circuitos alternativos cuando una infraestructura resulte afectada.
A su juicio, los protocolos de preparación ya no pueden limitarse exclusivamente a la temporada ciclónica, debido al incremento de lluvias intensas y otros eventos meteorológicos de rápida formación.
Cambio climático aumenta la presión sobre el sistema eléctrico
Durante el encuentro también se destacó que la adaptación al cambio climático requiere una visión integral del sistema eléctrico, donde la planificación, la tecnología, el almacenamiento de energía y la modernización de la infraestructura reduzcan la vulnerabilidad de la red y fortalezcan su capacidad de respuesta.
Los participantes señalaron que estos esfuerzos adquieren mayor relevancia debido a la exposición de República Dominicana a fenómenos climáticos extremos.
De acuerdo con el Informe Regional sobre Desarrollo Humano: Bajo presión, recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los eventos climáticos provocan pérdidas equivalentes a cerca del 1 % del producto interno bruto (PIB) dominicano cada año.
El informe también ubica al país en la posición 41 del Índice Mundial de Riesgos 2023, reflejando su exposición recurrente a huracanes e inundaciones, un contexto que, según los participantes del conversatorio, refuerza la necesidad de acelerar las inversiones para construir un sistema eléctrico más resiliente.

