Buenos Aires.– Tras casi tres décadas sin producir uranio, Argentina vuelve a poner el foco en este recurso estratégico, con una cartera de proyectos que busca recuperar la actividad minera y avanzar hacia el autoabastecimiento de sus centrales nucleares, además de abrir la posibilidad de convertirse en proveedor de este mineral para otros mercados.
El retorno a la producción de uranio forma parte de los objetivos planteados por el Gobierno de Javier Milei, que en junio pasado presentó su Plan Nuclear. El país cuenta actualmente con 21 proyectos de minería de uranio, tres centrales nucleares operativas y una iniciativa de US$1,200 millones para la construcción de un reactor nuclear modular.
Según datos publicados por EFE, Argentina produjo uranio en la provincia de Mendoza, en el oeste del país, entre 1955 y 1997, a través de las minas Huemul, que estuvo activa entre 1955 y 1975, y Sierra Pintada, que operó desde 1975 hasta 1997. Desde entonces, el país importa el uranio utilizado para el funcionamiento de sus tres centrales nucleares, que aportan el 7 % de la generación eléctrica nacional.
De acuerdo con datos oficiales citados en la información, Argentina cuenta con 34,250 toneladas de recursos identificados de uranio recuperables, aunque las actividades de exploración que se encuentran en curso podrían incrementar ese volumen.
El ingeniero en Minas y exsubsecretario de Desarrollo Minero de Argentina Mario Capello señaló a EFE que los recursos razonablemente asegurados permitirían cubrir la demanda interna durante 41 años.
Al incorporar los recursos inferidos, la disponibilidad se acerca a 35,000 toneladas, volumen que, según Capello, equivaldría a aproximadamente 140 años de demanda para los tres reactores nucleares que actualmente operan en el país.
El mercado internacional también está incidiendo en el renovado interés por la actividad. Ignacio Celorrio, expresidente de la Cámara Argentina de Empresas de Uranio, afirmó que se está produciendo una recuperación importante del precio del uranio, situación que vuelve a incentivar la actividad a nivel nacional.
Celorrio, socio del estudio de abogados Martínez de Hoz & Rueda (MHR), explicó que varios proyectos que habían sido explorados anteriormente en Argentina comienzan nuevamente a resultar atractivos para su desarrollo.
Según datos de la Secretaría de Minería, Argentina cuenta con una cartera de 21 proyectos de uranio, de los cuales 14 se encuentran activos. Las iniciativas están distribuidas en las provincias de Chubut, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta y Santa Cruz.
La mayor parte de los proyectos está en manos de la gubernamental Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que contempla reactivar Sierra Pintada, en Mendoza, y Cerro Solo, en Chubut.
También cuentan con derechos sobre distintas áreas la argentina Sophia Energy, la británica UrAmerica y Fomicruz, empresa estatal de la provincia de Santa Cruz.
En las últimas semanas, además, Integra Tierras Raras y la estatal provincial Edhipsa solicitaron permisos de exploración en Río Negro.
Entre los proyectos más avanzados figuran Laguna Salada, en Chubut, desarrollado por la minera canadiense Jaguar Uranium, e Ivana-Amarillo Grande, en Río Negro, perteneciente a la canadiense Blue Sky Uranium y al conglomerado argentino Corporación América. Ambos cuentan ya con un estudio de evaluación económica preliminar.
El movimiento alrededor de los proyectos de uranio también involucra intereses internacionales. Jaguar Uranium, que además busca reactivar la mina Huemul, contrató hace un mes a Charles Flynn, general retirado del Ejército de Estados Unidos, como asesor estratégico para las relaciones con la Casa Blanca.
El objetivo de la contratación es procurar que sus proyectos de uranio en Argentina y Colombia sean reconocidos como fundamentales dentro de las prioridades de Estados Unidos relacionadas con los minerales críticos y la seguridad nacional.
El uranio tiene distintas aplicaciones, aunque su principal uso está relacionado con el combustible utilizado en los reactores nucleares para la generación de electricidad.
Para Andrés Villarreal, socio especialista en minería de MHR, este recurso atraviesa un renovado interés asociado con la transición y la seguridad energética.
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El especialista también señaló que, además de producir uranio para abastecer el mercado interno y destinar parte de la producción a la exportación, existe la posibilidad de avanzar hacia algún tipo de industrialización del mineral antes de su salida del país.
Villarreal explicó a EFE que estas son algunas de las posibilidades que actualmente impulsa el Plan Nuclear de Argentina.
A la demanda de las tres centrales nucleares que ya operan en el país podría sumarse la de un nuevo proyecto anunciado recientemente.
En julio pasado, la empresa Meitner Energy, de capitales argentinos y estadounidenses, anunció un proyecto para construir un reactor nuclear modular en Argentina, con una inversión estimada de US$1,200 millones.
La iniciativa representaría una fuente adicional de demanda interna de uranio y se incorpora al proceso con el que Argentina busca recuperar la producción de este recurso después de casi tres décadas sin actividad extractiva.
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