Los sistemas de almacenamiento mediante baterías están comenzando a desempeñar un papel cada vez más relevante dentro de la operación de las plantas a gas natural, aportando flexibilidad y nuevas capacidades para responder a las necesidades del sistema eléctrico.
Así lo afirmó Armando Rodríguez, director general de Seaboard, durante el panel “Energía después del shock: costos, resiliencia y adaptación empresarial”, celebrado en el marco de Visión de Negocios 2026.
Durante su intervención, explicó que la incorporación de baterías ya no constituye una herramienta exclusiva de los proyectos renovables, sino que también puede complementar de forma efectiva la operación de centrales térmicas.
Según indicó, esta combinación permite optimizar el uso de la infraestructura existente y mejorar la capacidad de respuesta ante distintas condiciones de demanda.
Rodríguez señaló que la experiencia acumulada en proyectos que integran almacenamiento demuestra que estas tecnologías pueden desempeñar múltiples funciones dentro del sistema eléctrico.
Entre ellas mencionó la posibilidad de mantener las plantas operando a niveles elevados de producción mientras las baterías atienden necesidades específicas relacionadas con flexibilidad y servicios complementarios.
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“Las baterías permiten mantener la planta al máximo nivel de despacho”, explicó.
A su juicio, esta característica resulta especialmente relevante en un contexto donde el sistema eléctrico incorpora cada vez más fuentes de generación con comportamientos variables.
El ejecutivo indicó que el almacenamiento energético contribuye a mejorar la capacidad de adaptación de la red y facilita una operación más eficiente de los activos existentes.
También destacó que la evolución tecnológica está modificando la forma en que se diseñan y gestionan los proyectos energéticos.
Mientras anteriormente las inversiones se concentraban principalmente en generación, hoy el sector incorpora componentes adicionales destinados a mejorar estabilidad, flexibilidad y seguridad operativa.
Rodríguez consideró que esta tendencia continuará fortaleciéndose durante los próximos años a medida que aumente la participación de nuevas tecnologías dentro de la matriz energética.
En ese escenario, las baterías podrían convertirse en una herramienta cada vez más importante para armonizar distintas fuentes de generación y responder a las exigencias de un sistema más complejo.
Según explicó, el desarrollo de estas soluciones también está vinculado a la necesidad de garantizar que las inversiones energéticas puedan operar bajo condiciones económicamente sostenibles.
La incorporación de almacenamiento requiere recursos adicionales, pero también genera beneficios operativos que fortalecen el desempeño general del sistema.
Para Rodríguez, la evolución del sector energético estará marcada por una mayor integración entre tecnologías tradicionales y nuevas herramientas digitales y de almacenamiento.
Lejos de sustituirse mutuamente, afirmó, distintas fuentes de generación y sistemas complementarios deberán trabajar de manera coordinada para garantizar seguridad, estabilidad y capacidad de respuesta frente a una demanda energética en constante crecimiento.
La combinación entre gas natural y almacenamiento, concluyó, constituye uno de los ejemplos más visibles de esa transformación que ya comienza a tomar forma dentro del sector eléctrico.
