Londres.- El mercado internacional del petróleo volvió a subir este martes, con el Brent por encima de los US$108 el barril y el WTI sobre los US$105, en medio de mayores dificultades para transportar crudo desde Oriente Medio por el cierre del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí y las restricciones que persisten en el estrecho de Ormuz y el Bab al Mandeb.
El Brent para entrega en noviembre avanzó un 2,9 %, hasta US$108,75 el barril en el mercado de futuros de Londres, luego de alcanzar durante la sesión los US$109,41. De acuerdo con datos publicados por EFE, el precio de referencia europeo no registraba un nivel similar desde hacía casi cuatro meses.
Mientras, en Estados Unidos, el petróleo intermedio de Texas (WTI) para los contratos de octubre terminó con un incremento del 4,4 %, equivalente a US$4,4, hasta situarse en US$105,83 el barril, su mayor precio de cierre desde mayo.
La escalada se produce mientras el conflicto en Oriente Medio compromete las principales rutas utilizadas para movilizar petróleo desde el Golfo Pérsico. A la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz se suma ahora el cierre del oleoducto Yanbu, conocido también como Este-Oeste, en Arabia Saudí.
La instalación fue cerrada como medida de precaución después de varios ataques registrados en las regiones de Riad y Medina. El oleoducto transporta aproximadamente siete millones de barriles de crudo diarios hacia la costa occidental saudí, en el mar Rojo, y constituye una vía alternativa para sacar petróleo sin depender del estrecho de Ormuz.
La interrupción también ha tenido consecuencias sobre los envíos internacionales. Arabia Saudí habría cancelado entregas de petróleo previstas para clientes europeos durante septiembre debido al cierre de esta infraestructura, aumentando la preocupación de los operadores sobre la disponibilidad de crudo.
Los analistas de Goldman Sachs consideran que los ataques contra instalaciones petroleras representan una escalada significativa del conflicto y elevan la posibilidad de que los precios continúen bajo presión alcista.
El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, constituye uno de los principales puntos de paso para el comercio mundial de petróleo. Antes de la escalada del conflicto, por esa vía transitaban alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados.
Datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) citados en el material sitúan el flujo durante el primer semestre de 2025 en unos 20,9 millones de barriles diarios, volumen equivalente aproximadamente al 20 % del consumo mundial de líquidos petroleros.
La relevancia de esta ruta aumenta por las limitadas alternativas existentes para sustituirla. Aunque Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos disponen de oleoductos que permiten desviar parte del crudo, su capacidad conjunta resulta considerablemente inferior al volumen que normalmente atraviesa Ormuz.
A esta situación se añade el deterioro de las condiciones de navegación en el Bab al Mandeb, al oeste de la península arábiga. De esta manera, las dos principales vías de salida del petróleo de Oriente Próximo se encuentran severamente afectadas.
Los esfuerzos diplomáticos para establecer condiciones que permitan recuperar parte de la circulación por Ormuz también sufrieron un revés.
La reunión prevista entre Irán y países del Golfo en Omán, cuyo propósito era habilitar zonas seguras de tránsito en el estrecho, fue aplazada y quedó sin nueva fecha, de acuerdo con los datos publicados por EFE.
Mientras tanto, los ataques en la región mantienen elevada la incertidumbre sobre la continuidad del suministro.
Los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, afirmaron haber lanzado decenas de misiles y drones contra una base aérea en el sur de Arabia Saudí. El portavoz militar del grupo, Yahya Sarea, aseguró que el objetivo fue la base Rey Khalid, ubicada en la provincia de Khamis Mushait.
El ataque se produjo en medio de la ofensiva de los insurgentes yemeníes, que han avanzado sobre la costa occidental de Yemen y mantienen una confrontación con las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente.
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El comportamiento de los precios refleja la elevada volatilidad que ha caracterizado al mercado petrolero durante 2026, en un contexto marcado por el conflicto en Oriente Medio y las dificultades para movilizar crudo desde el Golfo Pérsico.
La crisis se intensificó desde el 28 de febrero de 2026, cuando comenzaron los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, con efectos sobre el transporte marítimo y la producción regional.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha calificado el episodio como la mayor interrupción del suministro registrada en la historia del mercado petrolero mundial.
En este escenario, cualquier nueva afectación sobre las rutas de transporte o las infraestructuras petroleras incrementa la preocupación de los mercados por una reducción prolongada de la oferta y mantiene el riesgo de nuevas presiones sobre el precio del crudo.
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