Caída del petróleo podría reducir una factura de subsidios de hasta RD$51,581 millones

La caída de los precios internacionales del petróleo tras el anuncio de un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán podría representar un alivio para las finanzas públicas dominicanas, en momentos en que el costo de los subsidios a los combustibles amenazaba con convertirse en uno de los principales focos de presión sobre el presupuesto nacional.

La corrección del mercado petrolero ocurre apenas días después de que el Gobierno dominicano autorizara aumentos de entre RD$3 y RD$6 en varios combustibles y anunciara un congelamiento de precios por tres meses, una medida orientada a contener expectativas inflacionarias y limitar el crecimiento de las compensaciones estatales.

Las variaciones en las cotizaciones internacionales han sido significativas.

El petróleo intermedio de Texas (WTI), referencia para gran parte del mercado internacional, llegó a alcanzar US$117.63 por barril en abril, impulsado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Sin embargo, tras los anuncios relacionados con el acercamiento entre Washington y Teherán y la reapertura del estrecho de Ormuz, el mercado inició una rápida corrección.

Según explicó el economista Henri Hebrard, hace apenas un mes el WTI cerraba en US$108.66 por barril, mientras que recientemente se cotizaba por debajo de los US$76.

La reducción superior a US$33 por barril ha generado expectativas sobre una eventual disminución en los precios de las gasolinas, el gasoil y el gas licuado de petróleo (GLP) en República Dominicana.

No obstante, Hebrard advirtió que la transmisión de los movimientos internacionales hacia el mercado local no ocurre de forma inmediata.

Recordó que la Ley de Hidrocarburos 112-00 establece un mecanismo de fijación semanal basado en promedios de referencias internacionales publicadas por Platts y en el comportamiento del tipo de cambio, factores que pueden generar rezagos entre la caída del petróleo y cualquier ajuste en las estaciones de servicio.

Además, señaló que los combustibles refinados suelen reaccionar con mayor lentitud que el petróleo crudo, por lo que una reducción en el barril no necesariamente implica rebajas inmediatas para los consumidores.

La evolución del mercado internacional adquiere especial relevancia por el impacto que tiene sobre las finanzas públicas.

De acuerdo con las estimaciones presentadas por el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, si el precio del WTI se mantenía entre US$90 y US$100 por barril durante el resto del año, el Gobierno necesitaría entre RD$20,000 millones y RD$33,000 millones adicionales para sostener el esquema de subsidios vigente.

Esa cifra se sumaría a los RD$20,000 millones ya contemplados en el presupuesto, elevando la factura total a un rango de entre RD$40,000 millones y RD$51,581 millones.

El funcionario ha explicado que la estrategia oficial busca preservar la estabilidad macroeconómica, mitigar el impacto local de las alzas internacionales y evitar que una reducción de la inversión pública afecte el crecimiento económico.

Sin embargo, diversos economistas coinciden en que el subsidio a los combustibles se ha convertido en una variable fiscal de creciente importancia.

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Para Guarocuya Félix, aunque el país no se encontraba ante una crisis fiscal, sí comenzaba a entrar en una zona de riesgo.

Según sus estimaciones, un subsidio semanal cercano a RD$1,700 millones equivale a más de RD$88,000 millones anualizados, una magnitud capaz de desplazar recursos destinados a otras prioridades presupuestarias.

“Eso ya no es una simple política de amortiguación; es una línea de gasto capaz de desplazar inversión pública, atrasar pagos a importadores, aumentar deuda flotante o forzar nuevos impuestos”, sostuvo.

La economista Altagracia Balcácer también considera que la disminución de las tensiones geopolíticas tendrá efectos positivos para República Dominicana, debido a que el país es un importador neto de energía.

A su juicio, menores precios del petróleo contribuyen a reducir presiones sobre la balanza comercial, las reservas internacionales y las cuentas fiscales.

Balcácer entiende además que el congelamiento de combustibles durante tres meses permitirá aprovechar parte de la reducción de los precios internacionales para recuperar recursos previamente destinados a subsidios.

Mientras tanto, Miguel Collado Di Franco considera que la coyuntura actual también reabre el debate sobre la estructura de precios de los combustibles en el país.

El economista recordó que más de un 30% del precio de un galón de gasolina corresponde a impuestos y que otra parte relevante está asociada a márgenes de distribución y comercialización.

Por ello, entiende que cualquier discusión futura sobre la sostenibilidad del sistema debería incluir una revisión integral de impuestos, subsidios y mecanismos de fijación de precios.

Aunque la caída del petróleo ofrece una tregua temporal para las finanzas públicas y para los consumidores, los especialistas coinciden en que el desafío de fondo permanece.

Más allá del comportamiento coyuntural del mercado internacional, República Dominicana continúa enfrentando el reto de diseñar reglas más sostenibles para administrar los subsidios energéticos y reducir la vulnerabilidad de las cuentas públicas frente a futuras crisis petroleras.

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