Un tanque de gas licuado de petróleo (GLP) rara vez explota por sí solo. En la mayoría de los casos, el accidente ocurre cuando una fuga de gas se acumula en un espacio cerrado y entra en contacto con una chispa, una llama o cualquier fuente de ignición.
Las causas más comunes son el deterioro de mangueras y válvulas, instalaciones defectuosas, falta de mantenimiento, conexiones mal ajustadas o tanques expuestos al calor.
En los vehículos también influyen las conversiones a GLP realizadas por talleres no autorizados, los daños provocados por accidentes y la falta de inspección periódica del sistema.
Para prevenir estos incidentes es fundamental:
- Revisar regularmente el estado del tanque y sus conexiones
- Reemplazar las piezas deterioradas
- Mantener el cilindro en un lugar ventilado y alejado de fuentes de calor
- Realizar las instalaciones y el mantenimiento únicamente con técnicos certificados
Si percibe olor a gas, cierre la válvula del tanque, abra puertas y ventanas para ventilar el área y evite encender o apagar luces, utilizar aparatos eléctricos o generar cualquier tipo de chispa. Si la fuga es considerable, evacúe el lugar y comuníquese de inmediato con el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1.
La prevención y el mantenimiento periódico son las mejores herramientas para evitar accidentes con GLP, tanto en el hogar como en los vehículos.
