Las autoridades chinas anunciaron una reforma significativa en su política energética: el mercado será el encargado de fijar los precios de la energía generada por fuentes renovables, poniendo fin a años de subsidios que impulsaron el crecimiento del sector. La medida busca garantizar la sostenibilidad a largo plazo del mercado energético del país.
El anuncio fue realizado por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) y la Administración Nacional de Energía en un comunicado conjunto. Según estas entidades, la decisión responde a la maduración del sector, que ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años.
“El sector de las energías renovables de China se ha puesto en cabeza a nivel mundial, pero para garantizar su fortaleza a largo plazo, debe ser puesto a prueba en un entorno de mercado competitivo,” afirmó Liu Manping, economista de la CNDR.
Expansión acelerada de la energía solar
En 2024, la capacidad de generación de energía solar en China creció un 45% interanual, superando en más de seis veces la capacidad de Estados Unidos. Este incremento ha permitido al país asiático alcanzar su meta de energías renovables para 2030 de forma anticipada.
Al cierre del año, la capacidad total instalada de energías renovables en China alcanzó 1,410 millones de kilovatios, lo que representa más del 40% del total de la generación eléctrica nacional. Sin embargo, pese a este crecimiento, los mecanismos de fijación de precios gubernamentales no han logrado reflejar las dinámicas reales del mercado en términos de oferta y demanda, según la agencia oficial Xinhua.

El mercado como nuevo regulador de precios
Desde 2016, la cuota de energía cuyo precio es fijado por el mercado ha pasado del 17% al 62% en octubre de 2023, y cerca de la mitad de la energía renovable generada ya se rige por las fuerzas del mercado. Esta transición es vista como una oportunidad para fortalecer el sector, aunque también presenta desafíos.
La eliminación de subsidios podría agravar el problema del exceso de capacidad frente a la demanda global, lo que ya ha provocado una caída en los precios de los paneles fotovoltaicos. Esto podría afectar la rentabilidad de las empresas del sector, que hasta ahora habían dependido en gran medida del apoyo estatal.
Desafíos en almacenamiento y distribución
Expertos del banco Natixis, citados por el South China Morning Post, advierten que China debe reorientar sus inversiones desde la generación de energía hacia la infraestructura de almacenamiento y distribución. El analista Mu Haoxin destacó que en 2023, la inversión en generación alcanzó los 165,000 millones de dólares, el doble que en 2021, lo que ha generado una gran brecha en la red eléctrica que podría provocar embotellamientos.
Además, el sector enfrenta riesgos relacionados con el proteccionismo internacional, que podrían limitar la exportación de tecnología y productos chinos en el mercado global de energías renovables.
Con esta reforma, China reafirma su posición como líder en el desarrollo de energías renovables, pero también pone a prueba la resiliencia del sector en un entorno más competitivo. La transición hacia un modelo regulado por el mercado podría servir de ejemplo para otros países que buscan equilibrar el crecimiento de las energías limpias con la necesidad de una sostenibilidad económica a largo plazo.
Este cambio estratégico, aunque arriesgado, podría acelerar la innovación y optimización de costos en el sector, pero también deja abiertas preguntas sobre la capacidad de las empresas para adaptarse a una nueva realidad sin subsidios.
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