China utiliza el ‘Arma’ de las baterías contra EE.UU.

La escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China ha tomado un giro crucial que impacta el futuro de la movilidad eléctrica. En una medida estratégica que consolida su dominio en el sector, el Ministerio de Comercio de Pekín anunció nuevos controles de exportación sobre artículos esenciales para la producción de baterías de iones de litio, que entrarán en vigor el próximo 8 de noviembre.

Las restricciones abarcan desde las propias baterías de alta densidad energética hasta materiales clave para cátodos y ánodos, como el grafito y componentes a base de manganeso ricos en litio. Estos son sectores donde China no solo lidera, sino que prácticamente monopoliza la cadena de suministro global, desde el procesamiento de materias primas hasta la fabricación de celdas.

La dependencia de EE.UU. en materiales críticos

La jugada china es vista por analistas como una respuesta directa a los recientes aranceles punitivos impuestos por la administración de EE.UU. sobre vehículos eléctricos (que se cuadruplicarán al 100%) y sobre las propias baterías de litio (un arancel del 25%). Al limitar la transferencia de tecnología y componentes, China convierte su ventaja industrial en una poderosa herramienta de presión.

La industria automotriz estadounidense, a pesar de los esfuerzos por la localización incentivados por la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), sigue siendo profundamente dependiente de China para los materiales críticos de sus baterías. Por ejemplo, EE.UU. importa cerca de dos tercios de su suministro de grafito (un material fundamental para los ánodos de las baterías) desde China.

Esta dependencia expone a los fabricantes de vehículos eléctricos a interrupciones rápidas, ya que las nuevas restricciones chinas requieren que las empresas soliciten una licencia gubernamental para exportar estas tecnologías y materiales.

Tesla y Fluence sienten el primer impacto

Entre las compañías más vulnerables se encuentran gigantes estadounidenses como Tesla, principal fabricante de vehículos eléctricos, y Fluence Energy Inc., líder en sistemas de almacenamiento de energía.

  • Tesla (TSLA): Aunque Tesla ensambla vehículos en EE.UU. y tiene alianzas para la fabricación de celdas a nivel local (como su Gigafactory en Nevada), sus cadenas de suministro para los componentes de las baterías, especialmente para sus modelos más asequibles y sus sistemas de almacenamiento de energía (Powerwall y Megapack), dependen de componentes chinos. Tras el anuncio de restricciones similares previas, las acciones de Tesla llegaron a caer hasta un 5%, reflejando la preocupación del mercado sobre el aumento de costes y las posibles demoras en la producción.
  • Fluence Energy (FLNC): Esta empresa, crucial para el mercado de almacenamiento de energía en EE.UU., también ha experimentado caídas significativas en bolsa, llegando a registrar una baja de más del 12% tras anuncios de presiones comerciales. Al igual que Tesla, Fluence depende de componentes de baterías fabricados o procesados en China para satisfacer la creciente demanda de almacenamiento de energía impulsada por el auge de la inteligencia artificial y las redes eléctricas.

Fabricantes tradicionales estadounidenses como General Motors (GM) y Ford Motor (F) también se verán afectados. Sus planes de acelerar la producción de vehículos eléctricos y de aprovechar los créditos fiscales de la IRA (que exigen que un porcentaje de los componentes de las baterías provenga de EE.UU. o de socios comerciales) se complican drásticamente. El costo de la fabricación se incrementará a medida que deban buscar nuevas fuentes de suministro en el corto plazo o asumir los costos de los nuevos aranceles.

La medida china no solo amenaza con retrasar la adopción de vehículos eléctricos en EE.UU. al aumentar los costos de producción, sino que también subraya la vulnerabilidad del país ante el dominio tecnológico y de materias primas de Pekín. El sector automotor estadounidense se enfrenta ahora a un complejo desafío: acelerar la localización total de su cadena de suministro de baterías para mitigar el riesgo geopolítico, o aceptar el costo de hacer negocios con el gigante asiático.

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