En el sector energético nacional, la decisión de no contratar anticipadamente el 100 % de la electricidad no constituye una falla del sistema, sino una estrategia diseñada para estimular la competencia, diversificar la oferta y facilitar la entrada de generadores más eficientes al mercado.
Miguel Rosario, experto en energía, explicó que la contratación total de la demanda eléctrica de forma anticipada podría derivar en una ‘captura’ del mercado, lo que limitaría las oportunidades para nuevos oferentes con tecnologías más limpias, innovadoras o con precios más competitivos.
En cambio, mantener un porcentaje de la demanda sin contrato fomenta una mayor dinámica de competencia, lo que a su vez puede traducirse en menores costos y una mejor calidad del servicio eléctrico para los usuarios.
Actualmente, el modelo dominicano combina dos mecanismos principales de comercialización:
-
Contratos bilaterales, que permiten a las distribuidoras asegurar una parte importante de la energía a precios previamente pactados.
-
Mercado spot, una especie de bolsa eléctrica en tiempo real, donde los precios varían hora a hora según la oferta y la demanda, determinando el precio marginal de la energía.
Según expertos, esta combinación brinda flexibilidad al sistema y permite que el mercado incorpore generadores con mayor eficiencia o nuevas tecnologías, lo que a mediano plazo contribuye a la sostenibilidad y estabilidad del suministro.
Por su parte, los contratos bilaterales ofrecen precios fijos y volúmenes definidos, lo cual reduce riesgos para ambas partes y facilita la planificación operativa y financiera.
Además, en el país muchas empresas eléctricas operan bajo contratos temporales, con una duración promedio de cinco años. Esta modalidad ofrece flexibilidad tanto al Estado como a los proveedores, ya que muchas plantas no son instalaciones permanentes, sino unidades móviles que pueden relocalizarse si cambian las condiciones del mercado.

Los expertos advirtieron, sin embargo, que esta flexibilidad exige una planificación energética rigurosa, ya que el retiro abrupto de capacidad generadora podría provocar una crisis de suministro.
En ese sentido, garantizar una capacidad instalada adecuada y disponible resulta esencial para prevenir apagones, cuyo impacto económico y social puede ser considerable.
La República Dominicana se posiciona como uno de los países más avanzados en materia de desarrollo energético en la región, apostando por un modelo híbrido que equilibra la eficiencia económica, la seguridad energética y la protección ambiental.
El país adquiere electricidad tanto de fuentes locales como internacionales, incluyendo compras a naciones vecinas como Bahamas.
Plantas de gran capacidad, como una recientemente instalada con 178 megavatios, cumplen un rol clave para cubrir la demanda, evaluada mediante herramientas de predicción tecnológica avanzada.
¿Ya has visitado nuestro canal de YouTube? ¡Suscríbete ahora!

