Demanda eléctrica supera 4,300 MW y eleva presión sobre las redes

El sistema eléctrico dominicano atraviesa una etapa de creciente presión sobre su infraestructura. En apenas seis semanas, la demanda máxima de electricidad aumentó 253.46 megavatios (MW) y llevó al país a superar por primera vez los 4,000 MW, mientras los récords comenzaron a sucederse con pocos días de diferencia.

El máximo más reciente se produjo el 31 de julio a las 9:03 de la noche, cuando la demanda instantánea alcanzó 4,330.80 MW. Fue el sexto récord registrado durante ese mes y el tercero consecutivo en apenas tres días.

El comportamiento ocurre pese a que el sistema cuenta con unos 7,600 MW de capacidad instalada, una cifra que prácticamente duplica la demanda máxima alcanzada hasta ahora. La diferencia está en que la capacidad instalada no significa que toda la generación esté disponible simultáneamente durante las 24 horas.

Para el Ministerio de Energía y Minas, la sucesión de máximos empieza a reflejar algo más que un aumento estacional del consumo: un cambio estructural en la demanda energética del país.

La demanda crece cuando cae la generación solar

El principal desafío que plantea el comportamiento reciente no está únicamente en la cantidad total de generación instalada, sino en cuánta energía está disponible en el momento en que los dominicanos más consumen.

El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, ha explicado que el parque de generación dispone normalmente de entre 6,600 y 6,700 MW, pero durante las horas nocturnas esa disponibilidad suele ubicarse entre 4,400 y 4,700 MW.

La diferencia responde principalmente a la salida de la generación solar al concluir las horas de radiación.

Al caer el sol dejan de estar disponibles alrededor de 1,780 MW de generación solar, precisamente cuando el consumo comienza a alcanzar sus niveles más elevados.

El récord del 31 de julio muestra con claridad esa tensión: los 4,330.80 MW de demanda se registraron a las 9:03 de la noche, cuando una parte importante de la generación solar ya había salido del sistema.

Por tanto, el reto energético no consiste solamente en aumentar la capacidad instalada, sino en garantizar que exista suficiente oferta disponible durante las horas de mayor consumo.

Seis récords en julio

El comportamiento de julio muestra la rapidez con la que ha aumentado la demanda máxima del sistema.

El primer récord del período se produjo el 16 de julio, cuando la demanda llegó a 4,166.52 MW a las 9:58 de la noche. Cinco días después, el 21 de julio, alcanzó 4,185.11 MW a las 10:11 de la noche.

El 23 de julio volvió a establecerse una nueva marca, con 4,195.26 MW. Posteriormente, el 27 de julio llegó a 4,203 MW a las 8:56 de la noche.

La presión aumentó todavía más al día siguiente. El 28 de julio, la demanda alcanzó 4,277 MW a las 8:36 de la noche, superando en 74 MW el récord establecido apenas la noche anterior.

Tres días después, el sistema volvió a romper su máximo histórico: 4,330.80 MW el 31 de julio.

La secuencia evidencia que el sistema no solo está alcanzando nuevos máximos, sino que lo está haciendo con una frecuencia cada vez mayor.

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El calor aumenta el consumo y presiona las redes

El crecimiento de la demanda está relacionado, entre otros factores, con las altas temperaturas y el mayor uso de equipos de climatización durante el verano.

A esto se suma el aumento de la actividad económica y el crecimiento sostenido del consumo de electricidad de hogares y empresas.

Santos ha advertido que este incremento puede generar sobrecargas en transformadores y otras averías en las redes de distribución.

Esto significa que una interrupción del servicio no necesariamente implica que el país carezca de generación suficiente. También puede producirse una falla cuando la infraestructura encargada de transportar y distribuir la electricidad no tiene capacidad suficiente para soportar las cargas que recibe.

La diferencia es relevante: mientras el sistema puede disponer de generación suficiente en términos agregados, una red sobrecargada puede impedir que esa energía llegue de manera continua a determinados usuarios.

Ante el crecimiento del consumo, el Gobierno prevé destinar aproximadamente US$300 millones durante este año al fortalecimiento de las redes eléctricas.

Los recursos estarán dirigidos a la rehabilitación y repotenciación de redes, instalación de nuevos transformadores y construcción de 25 subestaciones.

La inversión busca ampliar la capacidad de la infraestructura para responder a los niveles crecientes de demanda y reducir las interrupciones vinculadas con sobrecargas y averías.

El movimiento muestra que el desafío del sistema eléctrico dominicano ya no se limita a incorporar nuevas centrales de generación. La expansión de la demanda está obligando también a reforzar la infraestructura que permite transportar y distribuir esa electricidad.

Un consumo que cambia la planificación energética

Para Santos, la sucesión de récords confirma que República Dominicana se encuentra ante un cambio estructural en su consumo energético.

El crecimiento de la actividad económica, la incorporación de nuevas cargas y el aumento del uso de climatización están llevando la demanda a niveles superiores a los registrados anteriormente.

Al mismo tiempo, la mayor participación de fuentes renovables, particularmente la solar, introduce un nuevo elemento en la gestión del sistema: una parte importante de la generación desaparece precisamente cuando la demanda comienza a alcanzar sus máximos nocturnos.

Esto coloca en el centro de la planificación energética la necesidad de combinar suficiente capacidad de generación con recursos que permitan disponer de electricidad durante las horas críticas.

La evolución de julio plantea, por tanto, un desafío doble para el sector eléctrico dominicano: continuar ampliando la oferta energética y, al mismo tiempo, asegurar que las redes de transmisión y distribución puedan manejar el crecimiento del consumo.

Con una demanda que ya supera con frecuencia los 4,000 MW y que alcanzó los 4,330.80 MW en el último récord, el comportamiento del sistema apunta a una nueva realidad para la planificación de la infraestructura eléctrica del país.

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