El gas natural (GN) y el gas licuado de petróleo (GLP) tienen orígenes y aplicaciones similares, pero no son el mismo combustible. En EHPLUS te mostraremos la diferencia.
El gas natural es la mezcla de gases de origen natural que se obtiene de la extracción o del procesamiento industrial.
Contiene etano, propano, butanos y pentanos. De igual manera, puede contener dióxido de carbono, nitrógeno y ácido sulfhídrico, entre otros.
Se utiliza de forma general en la producción de energía eléctrica en centrales de alto rendimiento, en el funcionamiento de calderas residenciales e industriales.
Mientras que el GLP, que se utiliza para vehículos pesados y furgonetas, este se usa para los coches o los autobuses.
El gas licuado de petróleo, o simplemente gas propano, es un combustible fósil del tipo combustión limpia que puede emplearse en motores de combustión interna.
Este gas es una mezcla de propano, que es un gas incoloro e inodoro y el butano, que es un hidrocarburo saturado, parafínico o alifático, inflamable, gaseoso que se licúa a presión atmosférica a -0,5 °C. Los componentes del GLP, aunque a temperatura y presión ambientales son gases y son muy fáciles de licuar, de ahí su nombre.
