El reciente ascenso de Donald Trump a un segundo mandato presidencial en Estados Unidos despierta expectativas y preocupaciones sobre su influencia en la economía argentina. Su cercanía con el presidente Javier Milei abre la posibilidad de acuerdos bilaterales que podrían marcar un antes y un después en temas energéticos, financieros y comerciales.
Uno de los principales beneficios esperados es la facilitación de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Trump podría respaldar una línea más flexible que incluya fondos adicionales, lo cual ayudaría a desmantelar el “cepo cambiario” y a estabilizar la economía argentina. Además, esta afinidad podría atraer inversiones estadounidenses hacia sectores clave como energía y tecnología.
Vaca Muerta: el eje del desarrollo energético argentino
La formación geológica Vaca Muerta, en Neuquén, es el motor principal de la balanza comercial energética argentina, que en 2024 registró un superávit de más de USD 4.500 millones. Se proyecta que este saldo podría superar los USD 8.000 millones en 2025 y alcanzar un superávit cercano a US$30,000 millones anuales hacia 2030 gracias al aumento en la producción y exportación de petróleo, gas y Gas Natural Licuado (GNL).
Sin embargo, el impacto de las políticas de Trump en el mercado global de hidrocarburos presenta incertidumbres. Su lema “drill, baby, drill” enfatiza la exploración y producción de petróleo y gas en EE. UU., lo que podría ejercer una presión bajista sobre los precios internacionales. Esto sería desfavorable para la economía argentina, que depende de costos de producción por debajo de US$70 por barril para sostener la rentabilidad de Vaca Muerta.

El comercio bilateral en la agenda
Milei promueve un Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos, considerando al Mercosur como una “prisión” para el desarrollo económico. Aunque el Congreso estadounidense no ha autorizado nuevas negociaciones comerciales, la mayoría republicana podría otorgar esta potestad a Trump, facilitando un acercamiento comercial entre ambos países. Esto podría aumentar la participación de productos argentinos, como hidrocarburos e insumos químicos, en el mercado estadounidense.
Desafíos en el contexto internacional
No todo son ventajas. Si Trump decide aumentar los aranceles a las importaciones, esto podría incrementar la inflación global y forzar a la Reserva Federal a mantener altas tasas de interés. Esto, a su vez, impactaría el tipo de cambio argentino y presionaría los precios de las materias primas agropecuarias, una fuente crucial de divisas para el país.
Además, su postura crítica hacia las energías renovables podría generar efectos mixtos. Mientras que un aumento en el consumo de gas natural beneficiaría a las exportaciones argentinas, una sobreproducción de GNL en Estados Unidos podría reducir los precios y amenazar proyectos de inversión en Argentina.
Futuro incierto pero prometedor
Expertos como Daniel Montamat, exsecretario de Energía, destacan que las perspectivas inmediatas para el mercado energético argentino son positivas si los precios internacionales del petróleo y el gas se mantienen estables. Sin embargo, advierten que la resolución de conflictos geopolíticos, como el aumento de la producción petrolera en Venezuela, podría alterar significativamente el panorama.
En este contexto, la alianza Trump-Milei podría ser clave para fortalecer la economía argentina. No obstante, dependerá de cómo ambos líderes gestionen los retos del mercado global y los intereses nacionales.
