Edificaciones eco-friendly ganan terreno en República Dominicana

La construcción en la República Dominicana está cambiando. Ya no se trata únicamente de levantar edificios de hormigón y acero en tiempo récord. Hoy, el debate gira en torno a cómo las edificaciones impactan el medio ambiente, el uso de los recursos naturales y la calidad de vida en las ciudades. Lo que antes era un concepto marginal comienza a materializarse en planos y proyectos inmobiliarios que se anuncian como “eco-friendly”.

Estos proyectos prometen eficiencia energética, manejo responsable del agua y el uso de materiales con menor impacto ambiental, aunque en muchos casos todavía representan más una estrategia de mercadeo que un cambio estructural real en la manera de construir.

Construir de manera sostenible implica pensar en cada detalle. Desde la orientación de los espacios hasta la incorporación de áreas verdes, pasando por sistemas que permiten aprovechar la luz natural y la ventilación cruzada.

La eficiencia energética, mediante paneles solares, iluminación LED y climatización optimizada, se combina con la gestión del agua y el uso de materiales reciclables o de bajo impacto ambiental. El resultado no solo reduce la huella ecológica, sino que también representa beneficios económicos y mayor confort para los usuarios.

Proyectos que marcan la pauta

En  el país, algunos proyectos ya se destacan como referentes de la construcción sostenible. El edificio corporativo Vista 311, en Santo Domingo, es considerado el primer edificio sostenible del país, integrando tecnologías de eficiencia energética y diseño ecológico.

También está el centro comercial Ágora Mall, certificado Leed Gold, el cual cuenta con un domo de 2,000 metros cuadrados que maximiza la luz natural y reduce la dependencia de iluminación artificial.

La Embajada de Estados Unidos, también en Santo Domingo y con certificación Leed Gold, demuestra que la sostenibilidad puede incorporarse en proyectos institucionales de gran escala.

En el sector residencial, La Sarriette, ubicada en Naco, busca obtener la certificación Leed Platinum, la más alta en sostenibilidad, destacando por su diseño innovador y enfoque en eficiencia energética. Incluso edificios como Torre Caney, de 40 niveles, muestran avances significativos en consumo energético y calidad de vida de los residentes, aunque aún no cuenten con certificaciones internacionales.

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Normas y regulaciones

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales establece lineamientos claros para que los proyectos de construcción minimicen su impacto ambiental y promuevan un desarrollo urbano más sostenible. Cada construcción sostenible debe contar con permisos específicos, cumplir con normas técnicas vigentes y someterse a evaluaciones de impacto ambiental que determinen cómo afectará el proyecto al entorno y qué medidas de mitigación son necesarias.

Una vez otorgadas las autorizaciones, el ministerio realiza monitoreos periódicos para garantizar que las condiciones se cumplan durante todo el proceso constructivo. Este seguimiento incluye desde el manejo adecuado de los residuos hasta la implementación de sistemas de eficiencia energética y gestión del agua.

Aunque existen normas claras, su cumplimiento sigue siendo limitado. Muchos proyectos sostenibles nacen por iniciativa del sector privado, mientras que otras construcciones avanzan sin respetar los estándares ambientales, dejando claro que todavía queda camino por recorrer para consolidar una construcción responsable y consciente del medio ambiente en el país. 

Beneficios

  • Para el inversionista: reducción de costos operativos y aumento del valor de reventa.
  • Para los usuarios: espacios más saludables, con mejor ventilación e iluminación natural.
  • Para las comunidades: reducción de emisiones y presión sobre las redes de agua y energía.

En polos turísticos como Punta Cana y Bávaro, algunos hoteles y residenciales han integrado modelos de eficiencia que les permiten operar con menor gasto energético. En el ámbito corporativo, edificios de oficinas en Santo Domingo han apostado por sistemas de climatización inteligente, generando ambientes más productivos y con menor impacto ambiental.

¿Dónde se ubica RD frente a la región?

La construcción sostenible avanza con distinto ritmo en América Latina y el Caribe, y la República Dominicana todavía tiene terreno por recorrer frente a países vecinos y referentes regionales.

En México, por ejemplo, la edificación verde ha dejado de ser una rareza para convertirse en una práctica de gran escala. El país ocupa el sexto lugar a nivel mundial en superficie certificada bajo el estándar internacional Leed, con más de 2.2 millones de metros cuadrados. Esto se ha logrado debido a una combinación de incentivos financieros, regulaciones locales y un mercado inmobiliario que ha encontrado en la sostenibilidad un valor agregado.

Brasil también figura entre los líderes regionales, con decenas de proyectos certificados y una estrategia que combina incentivos estatales, capacitación de profesionales y desarrollo local de materiales de bajo impacto. El país sudamericano demuestra que la sostenibilidad no depende solo de certificaciones importadas, sino también de adaptar la industria y la formación técnica al nuevo paradigma.

En el Caribe, islas como Barbados, Jamaica y Trinidad y Tobago han comenzado a integrar la resiliencia climática como un componente central en la construcción. Estudios del BID muestran que medidas como fachadas resistentes a huracanes, techos solares y protecciones térmicas elevan el costo de construcción en apenas un 1.5 %, pero generan beneficios financieros y de seguridad a mediano plazo.

Bolivia, por su parte, ha dado pasos visibles con edificios emblemáticos como la Green Tower de La Paz, certificada Leed Gold. Allí se implementaron tecnologías adaptadas al clima local, como vidrios especiales para regular la radiación solar y sistemas que mejoran la eficiencia energética en altura.

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