EGE Haina pide planificar generación eléctrica con 15 años de visión

REPÚBLICA DOMINICANA. — República Dominicana necesita planificar su expansión eléctrica con una visión de 15 años o más para que las inversiones en generación puedan acompañar el crecimiento previsto de la economía, planteó José Rodríguez, gerente general de EGE Haina.

El ejecutivo sostuvo que el desafío del sistema eléctrico no consiste únicamente en incorporar nuevas plantas, sino en establecer con anticipación qué capacidad necesitará el país, qué tecnologías deberán desarrollarse, dónde estarán ubicadas y cómo esa electricidad llegará hasta los consumidores.

Rodríguez expuso su posición durante el panel “Cimientos para que la inversión eche raíces: Financiamiento e infraestructura energética”, realizado en el marco del Foro Forbes Economía & Negocios 2026, junto a la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).

Sin licitaciones de largo plazo entre 1999 y 2020

Para explicar la importancia de la planificación, Rodríguez tomó como referencia la evolución reciente del mercado eléctrico dominicano.

Según señaló, desde la capitalización de 1999 hasta 2020 no se realizó una licitación de energía de largo plazo, entendida como aquella con contratos de 15 años o más.

Para el ejecutivo, esta ausencia dificulta la creación de condiciones que permitan financiar nuevas centrales durante períodos prolongados, debido a que la banca necesita visibilidad sobre los ingresos futuros de los proyectos.

“Cuando digo a largo plazo, de 15 años o más, eso le permite a un sector tener los PPA que necesita la banca para financiar a largo plazo, y la manera más competitiva es a través de planificación”.

Los contratos de compra de energía (PPA), bajo esta lógica, forman parte de la estructura que permite a los proyectos demostrar ingresos futuros y facilitar el acceso a financiamiento de largo plazo.

Por ello, Rodríguez plantea que las licitaciones y la planificación deben anticiparse a las necesidades del sistema, en lugar de esperar a que la demanda genere la necesidad inmediata de nueva capacidad.

Más generación no resuelve por sí sola el problema

El ejecutivo también señaló que la planificación no puede limitarse a la generación.

Una expansión acelerada de las plantas eléctricas sin un desarrollo paralelo de las redes de transmisión puede crear una restricción adicional: la energía puede producirse, pero no existir capacidad suficiente para transportarla hasta las distribuidoras.

A partir de ahí aparece un segundo eslabón.

Las empresas distribuidoras necesitan planificar la expansión de sus subestaciones y redes para transportar la electricidad desde el sistema de transmisión hasta los usuarios finales.

“Podemos poner toda la planta que queremos, sino tenemos el sistema de transmisión necesario para llevar esa energía a la distribuidora, si la distribuidora no tiene un plan de expansión de sus subestaciones y de sus redes para llegar a esa última milla al cliente, no hay un sistema confiable y sostenible en el tiempo”.

El planteamiento coloca la infraestructura eléctrica como una cadena en la que generación, transmisión y distribución deben desarrollarse de manera coordinada.

Una nueva central, por sí sola, no garantiza que la capacidad adicional pueda ser utilizada de manera eficiente si la infraestructura necesaria para evacuar y distribuir esa energía no crece al mismo ritmo.

La economía apunta a duplicarse

La necesidad de planificación adquiere mayor importancia ante la meta discutida durante el panel de duplicar el tamaño de la economía dominicana durante los próximos 10 años.

Para Rodríguez, un crecimiento de esa magnitud debe estar acompañado por una expansión equivalente de la infraestructura energética.

Pero esa expansión no puede construirse únicamente como respuesta a las necesidades que aparezcan en el futuro.

El sector privado necesita conocer con anticipación cuáles serán los requerimientos del sistema para poder preparar inversiones que requieren largos períodos de desarrollo y recuperación de capital.

“No es solamente tener un tanto; es cuál plan, por cada tecnología queremos cuánto y dónde lo queremos, para así poder planificar la transición, la generación y la distribución”.

La propuesta implica pasar de una lógica reactiva a una de planificación anticipada, en la que las necesidades futuras de electricidad sean incorporadas desde ahora en las decisiones de inversión.

Qué necesita el sistema y dónde

Para Rodríguez, una de las preguntas centrales no es simplemente cuántos megavatios adicionales necesitará República Dominicana.

También es necesario determinar qué tecnología se requiere, en qué cantidad y en qué ubicación.

La respuesta a esas preguntas permitiría orientar las inversiones privadas hacia las necesidades concretas del sistema y evitar desbalances entre generación, transmisión y distribución.

En ese esquema, la planificación de las autoridades funciona como una señal para el capital privado. “El secreto es la coordinación entre el sector y la planificación de las autoridades, que el inversionista se va a acomodar siempre y cuando tenga largo plazo de visión”.

La previsibilidad se convierte así en un componente de la infraestructura financiera del sector: cuanto mayor sea la visibilidad sobre las necesidades futuras y las reglas de contratación, mayor capacidad existe para estructurar inversiones de largo plazo.

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El Pacto Eléctrico como hoja de ruta

El planteamiento de Rodríguez también se relaciona con la implementación del Pacto Eléctrico.

Durante el panel, Mario Pujols, vicepresidente ejecutivo de la AIRD, señaló que ese instrumento recoge una hoja de ruta para abordar riesgos y situaciones que enfrenta el mercado eléctrico.

La referencia conecta la discusión sobre planificación con la necesidad de establecer una dirección común para el desarrollo del sistema.

Para Rodríguez, la expansión económica y la expansión de la infraestructura energética deben ser consideradas como dos partes de un mismo proceso.

Si la economía pretende duplicarse en una década, el sistema eléctrico deberá anticipar no solo cuánta capacidad adicional será necesaria, sino también dónde instalarla, cómo transportarla y cómo llevarla hasta el consumidor final.

La inversión necesita una hoja de ruta

La tesis planteada por EGE Haina sitúa la planificación antes de la inversión.

El capital privado puede identificar oportunidades de generación, pero necesita señales sobre las necesidades futuras del sistema para determinar qué proyectos tienen sentido, qué tecnología utilizar y bajo qué condiciones puede recuperar el capital.

La generación, por tanto, no puede avanzar de manera aislada de las redes.

Una nueva planta necesita transmisión para evacuar su producción y distribución para llevarla finalmente al usuario.

En un escenario de crecimiento económico, esa coordinación adquiere mayor relevancia. La expansión de la demanda debe traducirse anticipadamente en decisiones sobre capacidad, tecnología e infraestructura.

El planteamiento de Rodríguez apunta, en última instancia, a que la planificación eléctrica de largo plazo sea el mecanismo que conecte las necesidades de la economía con las decisiones de inversión del sector energético.

Para ello, el sistema deberá definir con suficiente anticipación qué capacidad requiere, dónde debe instalarse, cómo será transportada y cómo llegará a los consumidores. Solo con esas señales, sostiene el ejecutivo, el capital privado podrá ajustar sus inversiones a la expansión que espera experimentar la economía dominicana.

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