El precio del petróleo volvió a escalar con fuerza este martes, impulsado por la creciente incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. El barril de Brent Crude superó los 85 dólares, alcanzando su nivel más alto desde julio de 2024, en un contexto marcado por el recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y el riesgo latente en el estratégico Estrecho de Ormuz.
En paralelo, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) para entrega en abril avanzaba un 7.36 %, situándose en 76.47 dólares por barril, reflejando la volatilidad que domina actualmente los mercados energéticos.
El repunte de los precios está directamente vinculado al temor de interrupciones en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. Por este estrecho —que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán— transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume a nivel mundial.
El factor Ormuz: un punto crítico para el suministro mundial
El estrecho de Ormuz, una estrecha vía marítima que rodea Irán y Omán, es la principal ruta para el transporte de crudo desde países ricos en petróleo como Arabia Saudita y Kuwait hacia el resto del mundo. Tras los ataques de EE.UU. e Israel a Irán y la muerte de su líder supremo, un asesor del comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán advirtió que los buques que transiten por el estrecho de Ormuz podrían ser blanco de ataques.
Ahora el estrecho de Ormuz está prácticamente cerrado, lo que deja pocas opciones para transportar estas materias primas vitales a los mercados globales. Eso ha llevado a fuertes fluctuaciones en los precios del petróleo y del gas, y hay preocupación de que el conflicto pueda frenar por completo las exportaciones de combustibles de Medio Oriente.
Las amenazas de bloqueo, ataques a buques petroleros o restricciones al tránsito comercial generan un efecto inmediato en los mercados, que reaccionan anticipando posibles recortes en la oferta global. Cualquier escalada militar o sanción adicional contra Irán podría afectar significativamente los flujos energéticos desde Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y el propio Irán.
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Impacto inmediato en los mercados
El alza del crudo también ha tenido efectos colaterales en otros activos:
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Subida de los precios del gas natural.
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Caídas en bolsas internacionales ante el temor de inflación.
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Aumento en los costos del transporte y los seguros marítimos.
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Presiones inflacionarias adicionales en economías importadoras de energía.
El mercado energético ya venía mostrando sensibilidad ante señales de desaceleración en la oferta, pero la dimensión geopolítica ha añadido una prima de riesgo considerable.
Implicaciones para América Latina y República Dominicana
Para economías altamente dependientes de las importaciones de hidrocarburos, como la República Dominicana, el aumento sostenido del Brent podría traducirse en mayores costos de generación eléctrica, transporte y combustibles, con impacto directo en la inflación y en el presupuesto público destinado a subsidios.
Si la tensión en el Estrecho de Ormuz persiste, los analistas no descartan que el Brent pueda acercarse nuevamente a la barrera de los 90 dólares, especialmente si se materializa alguna interrupción parcial del tránsito marítimo.
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