Historias del mundo EH+: Ford T fue el primer automóvil fabricado en cadena de producción

Hace poco más de un siglo, la industria cambió para siempre. Un 9 de octubre, en 1913, Henry Ford puso en marcha la primera línea de montaje móvil en su fábrica de Highland Park, a las afueras de Detroit. No fue solo una innovación técnica: fue el punto de partida de la fabricación moderna en serie.

Hasta entonces, ensamblar un automóvil era un proceso lento y costoso. Ford decidió dividir las más de 3,000 piezas del Modelo T en 84 pasos, ejecutados por distintos grupos de trabajadores mientras el chasis avanzaba por la línea de producción. El resultado fue histórico: el tiempo de ensamblaje se redujo de 12.5 horas a apenas 93 minutos. La industria automotriz y la manufactura global nunca volvió a ser la misma.

La eficiencia trajo consecuencias inmediatas. El precio del Ford T cayó de US$850 a menos de US$300, democratizando el acceso al automóvil y transformándolo de un lujo en un bien de consumo masivo. La producción pasó de 100 vehículos diarios a 1,000, cifras comparables a plantas modernas. Para 1914, 13,000 trabajadores fabricaban cerca de 300,000 autos al año; y en 1927 ya se habían vendido más de 15 millones en todo el mundo.

La innovación no se quedó en la fábrica. En 1914, Ford volvió a sorprender con la llamada “jornada de cinco dólares”, un salario elevado para la época que permitió a muchos empleados comprar los autos que ellos mismos construían. Productividad, eficiencia y bienestar laboral empezaban a alinearse.

Hoy, más de cien años después, los principios que nacieron en aquella planta calidad, flujo de trabajo, división de tareas y eficiencia siguen marcando el pulso de la industria. La historia recuerda el momento exacto en que la producción aprendió a moverse… y el mundo aceleró con ella.

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