Luego de un blackout, el proceso de estabilización del sistema eléctrico es delicado y requiere una coordinación precisa entre el Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (OC-SENI), las empresas generadoras y la ETED. No se puede restablecer todo de manera simultánea, porque el sistema necesita recuperar su equilibrio entre la potencia generada y la demanda existente.
El OC-SENI inicia sincronizando las plantas que pueden operar en modo isla, es decir, de forma autónoma. Una vez que esas unidades logran estabilidad, se van integrando gradualmente las demás plantas y restableciendo las líneas de transmisión, siempre bajo supervisión directa para evitar sobrecargas.
Durante esta fase, se monitorea constantemente la frecuencia (60 Hz) y la tensión del sistema, que deben mantenerse dentro de márgenes operativos seguros. Si se conecta demasiada carga sin suficiente generación disponible, el sistema puede volver a colapsar, por eso la reconexión se hace de forma escalonada y controlada.
Finalmente, cuando la generación y la demanda se equilibran, se restablecen las interconexiones entre las diferentes zonas del país y el sistema se declara operativo y estable.
En conclusión, levantar el sistema después de un blackout no es cuestión de minutos, sino un proceso técnico, planificado y coordinado, donde cada paso debe ejecutarse en el momento exacto para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
En este caso, ya a estas horas, al estar en la hora de punta o de alta demanda, comienzan a incorporarse las plantas termoeléctricas e hidroeléctricas, que son sumamente rápidas de integrar al sistema. Las hidroeléctricas pueden sincronizarse en pocos minutos, ya que su respuesta es casi inmediata al abrir las compuertas y regular el caudal de agua.
Por su parte, las termoeléctricas, especialmente las que operan con turbinas de gas, también pueden entrar con rapidez y aportar estabilidad mientras se restablece el balance general de carga y frecuencia.
Esto permite al OC-SENI ir normalizando gradualmente la red y estabilizando el sistema interconectado hasta recuperar los niveles de operación normales.
La situación más crítica ahora será en las subestaciones sobrecargadas, especialmente las del Este, donde el nivel de demanda es alto y los circuitos derivados están trabajando al límite. Estas subestaciones alimentan una gran cantidad de sectores y presentan cargas muy distribuidas, lo que hace que su estabilización sea más compleja.
En provincias como Santo Domingo Este y otras zonas urbanas, los circuitos están muy cargados y la infraestructura requiere refuerzo. No tanto por el blackout en sí, sino porque incluso sin él, esas subestaciones son complejas de estabilizar debido a la alta carga que manejan y la cantidad de circuitos derivados que tienen conectados.

