Las familias italianas siguen pagando uno de los precios más altos de Europa por la electricidad, con una tarifa de 25,92 céntimos de euro por kilovatio/hora (kWh), un 14 % superior a la media de la eurozona (22,73 céntimos), según el informe anual presentado este martes por la Autoridad Reguladora de Energía, Redes y Medio Ambiente (ARERA) ante el Parlamento italiano.
Durante 2024, el precio medio bruto de la electricidad para hogares en Italia bajó a 35,7 céntimos de euro por kWh, lo que redujo el diferencial con respecto al resto de Europa, frente al 24,7 % más alto registrado en 2023.
Sin embargo, Italia sigue como el segundo país con la electricidad más cara del continente, solo por detrás de Alemania, que lidera con 41,13 céntimos/kWh, seguida por Francia (28,03) y España (26,26).
A pesar de la caída en los costes de energía y red, un aumento del 28 % en cargos, impuestos y tasas ha neutralizado las mejoras, manteniendo elevadas las facturas finales. Italia, de hecho, enfrenta la carga fiscal más alta de Europa en este sector, superando en un 51 % a Francia, un 36 % a España y un 18 % a la media de la eurozona.
En cuanto a los tipos de contrato, el 54,8 % de los hogares italianos optó en 2024 por tarifas de precio fijo, mientras que el 45,2 % eligió contratos variables.
El informe también detalla que el consumo eléctrico en el país creció un 2,3 %, con una cobertura del 83,7 % mediante producción nacional, que aumentó un 3,2 %, alcanzando los 273,3 teravatios hora (TWh).
Por su parte, las energías renovables crecieron un 14,9 %, impulsadas principalmente por un incremento del 30,2 % en la producción hidroeléctrica, que logró compensar la caída del 6 % en la generación termoeléctrica.
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