Siempre causan debate las relaciones directas e indirectas entre el crecimiento de la economía a nivel macro y la mejora (o no) de la economía del ciudadano de a pie; en gran medida, los indicadores del mercado laboral sirven para medir los mecanismos de buena (o mala) transmisión del crecimiento tan sostenido que exhibe históricamente la economía dominicana.
En base a los resultados preliminares del levantamiento de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) que el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) acaba de publicar para este primer trimestre enero-marzo 2025, a continuación se revisa lo que dicen las cifras de empleos y salarios vs. crecimiento económico, antes y después del covid.

En un primer tiempo, independientemente de empleos formales o informales, conviene revisar el nivel de ocupación, a través del indicador “cantidad de empleos” y su relación al total de la población.
Al cierre del año 2019 (justo antes del covid-19), el BCRD reportaba que el total de ocupados de la economía dominicana se ubicaba en 4,716,189 trabajadores, para un incremento de 664,885 nuevos ocupados respecto al cierre del año 2014 (4,051,304 personas ocupadas), lo que equivale a un crecimiento de +16.4%. En comparación, el crecimiento real acumulado del PIB fue de +33.3%, lo que confirma lo estudiado por economistas como Rolando Guzmán: el mercado laboral crece alrededor de la mitad de lo que crece la economía.
Esto implica que cualquier crecimiento del PIB por debajo del 4.0% es insuficiente para mejorar los indicadores de desempleo, dado que durante este período las tasas anuales promedio de la Población en Edad de Trabajar (PET) y la Población Económicamente Activa (PEA) fueron de +1.63% y +2.67%, respectivamente.
Para el período posterior al covid, el BCRD reportaba que el total de ocupados al cierre del año 2024 fue de 5,050,930 trabajadores, lo que representa un incremento de 368,851 nuevos ocupados en comparación con el 2021 (4,682,079). Esto representa un crecimiento de +7.9% frente a un crecimiento del PIB de +12.3%, reafirmando que los empleos siguen creciendo a un ritmo menor que la economía.
Ahora bien, la brecha se ha reducido: si se hubiera mantenido la relación empleo/PIB del período 2014-2019 (49.2%), el crecimiento del empleo entre 2021 y 2024 habría sido de apenas +6.0%, o sea 87,927 empleos menos. Esto sugiere una mejor transmisión del crecimiento macro hacia el mercado laboral.
Mejor aún, al considerar los datos más recientes de la ENCFT al cierre del T1-2025, se observa un aumento interanual de 176,581 nuevos puestos de trabajo, muy por encima del promedio anual del período 2021-2024 (122,950 personas).
En cuanto a la informalidad laboral, sigue siendo uno de los grandes retos para la economía dominicana. Sin embargo, los datos muestran una mejora paulatina, aunque todavía insuficiente.
Antes del covid (2014-2019), la informalidad total bajó de 57.9% a 54.8%, mientras los empleos informales crecieron en +10.1%. Al excluir el sector público, la informalidad en el sector privado bajó de 66.7% a 63.3%, lo que significa que antes del covid, de cada tres empleos privados, uno solo era formal.
Durante el covid, la informalidad laboral total alcanzó un pico de 58.9% (T3-2021), con 2,710,757 empleos informales.
Desde entonces, se observa una tendencia positiva a la formalización: la tasa de informalidad total bajó de 58.1% (2021) a 53.4% (T1-2025), con un crecimiento muy limitado de los empleos informales: apenas +1.7% entre T4-2021 y T4-2024. Mejor aún, la informalidad en el sector privado se redujo de 67.5% a 62.5%.
Actualmente, se registran 4,432,393 empleos privados, de los cuales 1,663,834 sí son formales.
En resumen, entre T4-2021 y T1-2025, el total de empleos creció en +9.3% (de 4,682,079 a 5,117,548), lo que representa 435,469 nuevos empleos. De estos, solo 12,279 fueron informales (2.8%), mientras que 423,191 fueron formales, de los cuales 68,243 provinieron del sector público, y el 83.9% fueron creados por el sector privado.
Si bien los datos recientes muestran una evolución favorable del mercado laboral, tanto en creación de empleos como en reformulación del empleo formal y mayor contribución del sector privado, es evidente que se necesitarán profundas reformas estructurales en las áreas fiscal, laboral y de la seguridad social para reducir a la mitad las actuales tasas de informalidad y lograr que los beneficios de duplicar nuevamente el tamaño de la economía en los próximos doce años se traduzcan en una mejor calidad de vida para todos.
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