Los hábitos financieros cotidianos pueden ser determinantes cuando una persona busca financiamiento bancario. El inversionista inmobiliario Gregory Shaw advirtió a potenciales propietarios e inversionistas que atrasarse de manera recurrente en pagos como electricidad, agua o teléfono puede convertirse en un obstáculo cuando llegue el momento de solicitar una hipoteca u otro tipo de préstamo.
Shaw hizo el planteamiento durante el primer Landlord Summit, celebrado el sábado pasado en Herdmanston Lodge, donde compartió su experiencia de haber pasado de una situación de fuerte endeudamiento a construir un portafolio inmobiliario compuesto por varias propiedades.
Su principal recomendación a quienes aspiran a convertirse en propietarios o inversionistas es comenzar a prepararse antes de acudir al banco. “Hay que estar listo para una hipoteca”, sostuvo, al explicar que la capacidad de obtener financiamiento debe construirse con anticipación mediante un comportamiento financiero consistente.
La factura eléctrica como señal de disciplina
Para Shaw, una de las formas en que una persona demuestra su capacidad para administrar dinero está en el cumplimiento de sus obligaciones habituales.
El inversionista llamó específicamente a pagar a tiempo la factura de electricidad, después de relatar el caso de uno de sus clientes que, según explicó, fue rechazado para obtener financiamiento luego de mantener un patrón de pagos tardíos de los servicios de electricidad, agua y teléfono.
La advertencia forma parte de una visión más amplia sobre la preparación financiera. El historial de crédito, las deudas existentes, el comportamiento de pago, los ahorros y los ingresos pueden formar parte de la evaluación que realiza una entidad financiera antes de conceder un préstamo.
Shaw comparó esta evaluación con la decisión de prestar dinero a un desconocido. Si alguien solicitara US$100,000 y solo argumentara que es una persona responsable y que devolverá el dinero, planteó al público, probablemente no sería suficiente para convencer a quien debe entregar los recursos.
Desde su perspectiva, el banco opera bajo una lógica similar: necesita evidencia de que el solicitante ha demostrado disciplina financiera antes de asumir una deuda de mayor magnitud.
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Ahorrar antes de pedir financiamiento
El propio historial de Shaw le sirvió para ilustrar su planteamiento. Antes de realizar su primera gran adquisición inmobiliaria, explicó que optó deliberadamente por ahorrar el dinero mediante su cuenta bancaria, en lugar de limitarse a conservar efectivo.
Cuando posteriormente acudió a una entidad financiera en busca de financiamiento, dijo que el banco podía observar un patrón constante de ahorro. Para Shaw, esa trayectoria ayudaba a demostrar que tenía capacidad para administrar sus recursos y cumplir con sus compromisos financieros.
Por ello, recomendó a quienes planean comprar propiedades que comiencen a construir ese historial con suficiente anticipación. Su sugerencia es prepararse al menos un año antes de solicitar el financiamiento.
La preparación, según su planteamiento, implica establecer una rutina de ahorro, controlar los gastos innecesarios y reunir el dinero necesario para cubrir la cuota inicial de la propiedad.
De las deudas a las propiedades
Shaw utilizó además su propia experiencia para explicar el nivel de disciplina que considera necesario.
Después de atravesar un período de endeudamiento significativo, relató que redujo considerablemente sus gastos en entretenimiento y otros consumos discrecionales. En lugar de destinar esos recursos a bienes o actividades que consideraba prescindibles, decidió trabajar y ahorrar para orientarlos hacia la adquisición y desarrollo de propiedades.
Su filosofía parte de una relación directa entre gasto y capacidad de inversión: cada dólar destinado a un lujo innecesario es un dólar que deja de estar disponible para adquirir o desarrollar un activo inmobiliario, explicó.
Dentro de su estrategia, Shaw planteó como referencia la posibilidad de reunir un 10 % del valor de una propiedad para el pago inicial, aunque reconoció que los requisitos de financiamiento dependen de la entidad prestamista y de las características de cada operación.
Una vez reunido ese capital, añadió, aparece el segundo desafío: demostrar al banco que el solicitante puede asumir y manejar responsablemente la deuda.
La preparación empieza antes del banco
El mensaje de Shaw no se limita al momento de presentar una solicitud de préstamo. Su planteamiento es que la “preparación hipotecaria” comienza con los hábitos financieros cotidianos.
Desde pagar puntualmente una factura de electricidad hasta mantener un patrón de ahorro visible, reducir gastos innecesarios y controlar las obligaciones existentes, la estrategia consiste en construir con tiempo la evidencia de que el solicitante puede administrar sus recursos y asumir nuevos compromisos.
Para quienes aspiran a invertir en bienes raíces, la recomendación central es comenzar antes de necesitar el dinero: ordenar las finanzas, construir ahorro y mantener disciplina en los pagos antes de tocar las puertas de una entidad bancaria.
Con información de NewRooms
