En el marco de la Semana Dominicana en Panamá, se desarrolló un panel enfocado en el crecimiento de las energías renovables y sus beneficios para el desarrollo sostenible, un análisis que busca fortalecer el sector y divercificar la matriz energética.
Idalia Cabrera, directora general de EH+, moderó este espacio de alto nivel que reunió a representantes del sector público y privado de Panamá y la República Dominicana, donde se abordaron los avances, desafíos y tensiones que enfrenta la transición energética en la región.
En el encuentro participaron Betty Soto, viceministra de Innovación y Transición Energética del Ministerio de Energía y Minas de la República Dominicana; Mónica Lupianez, gerente país en Panamá y directora ejecutiva de renovables de InterEnergy; Miguel Bolinaga, presidente de AES Panamá; y Lisnely Valdés, directora de Electricidad de la Secretaría Nacional de Energía de Panamá.
El debate inició con una mirada al sector público. En el caso de Panamá, se planteó si el sistema eléctrico está logrando absorber toda la energía renovable que se genera o si comienzan a surgir limitaciones para integrarla a la red. También se discutió cómo el país, aprovechando su condición de hub logístico y comercial, está capitalizando estas ventajas para fortalecer su sector energético.
En contraste, la discusión sobre la República Dominicana giró en torno a identificar el principal cuello de botella del sistema: si se encuentra en la red de transmisión, en la regulación o en la planificación. Las intervenciones evidenciaron que, pese al crecimiento de la generación renovable, persisten retos estructurales que limitan su expansión eficiente.
Lea más: Directora de EHPLUS+ lidera panel clave en Semana Dominicana en Panamá

Desde una perspectiva regional, los panelistas analizaron cómo ambos países se posicionan en la transición energética y coincidieron en que las principales barreras continúan siendo la infraestructura, la estabilidad regulatoria y la coordinación institucional.
El sector privado aportó su visión sobre la importancia del marco regulatorio en las decisiones de inversión. Se destacó que la certeza jurídica y reglas claras son determinantes para atraer capital, mientras que la burocracia y los retrasos en permisos siguen siendo obstáculos relevantes para el desarrollo de proyectos.
Asimismo, se resaltó el papel de las nuevas tecnologías en la transformación del sector, especialmente en el almacenamiento energético y las redes inteligentes, como herramientas clave para integrar más energías renovables y mejorar la eficiencia del sistema.
En cuanto al impacto de empresas como InterEnergy y AES en mercados como Panamá y la República Dominicana, se subrayó que su contribución se refleja en mayor capacidad instalada y mejoras en la estabilidad del servicio, aunque el reto de lograr tarifas más competitivas sigue pendiente.
Uno de los puntos más relevantes del panel fue la discusión sobre dónde se percibe realmente el impacto de la transición energética: si en más megavatios, menos apagones o tarifas más accesibles. En este aspecto, surgieron diferencias de enfoque entre el sector público y privado, particularmente en cómo estos avances se traducen en beneficios concretos para la población.
El intercambio permitió aterrizar el debate a la realidad cotidiana, evidenciando que, aunque hay avances importantes, estos aún no se reflejan plenamente en la reducción de costos para los usuarios.
Como reflexión final, el panel coincidió en que la transición energética no solo implica aumentar la capacidad renovable, sino también resolver los cuellos de botella estructurales y garantizar que sus beneficios lleguen de manera tangible a la ciudadanía.

