La energía solar podría convertirse en la principal fuente de generación eléctrica del mundo a principios de la próxima década, impulsada por un aumento sostenido de la demanda energética global y por la aceleración de la electrificación en múltiples sectores de la economía.
Así lo concluye un nuevo análisis de BloombergNEF (BNEF), que plantea que el crecimiento de los centros de datos, el aumento de la población mundial, mayores niveles de ingreso y la expansión de los vehículos impulsados por baterías están elevando la necesidad de electricidad prácticamente en todas las regiones del planeta.
Según el informe anual New Energy Outlook, esta tendencia empujará una transición más rápida hacia tecnologías limpias, en un contexto internacional marcado por tensiones energéticas y geopolíticas.
“La rápida electrificación acelerará la transición hacia las energías limpias”, sostienen los investigadores del informe, quienes señalan que la economía global ha atravesado fuertes alteraciones energéticas durante la presente década.
Las crisis energéticas aceleran el cambio
El estudio identifica tres eventos recientes que han alterado profundamente el sistema energético global: la pandemia del Covid-19, la guerra entre Rusia y Ucrania y, más recientemente, el conflicto en el Golfo Pérsico.
De acuerdo con BNEF, estas perturbaciones podrían terminar favoreciendo la transición energética, ya que muchos países buscan reducir su dependencia de combustibles fósiles importados y fortalecer su seguridad energética.
Los analistas consideran que las sucesivas crisis han reforzado la necesidad de construir sistemas energéticos más diversificados y menos vulnerables a choques internacionales de precios o interrupciones de suministro.
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La solar lideraría en 2032 y la eólica en 2034
El análisis de BloombergNEF desarrolla dos posibles escenarios sobre el futuro energético mundial.
El primero, denominado Escenario de Transición Económica (ETS), parte de lo que probablemente ocurra bajo las fuerzas económicas actuales y políticas existentes. El segundo, el Escenario Neto Cero (NZS), supone un escenario de mayor impulso gubernamental para cumplir los compromisos climáticos del Acuerdo de París.
En el escenario más probable, el ETS, la energía solar se convertiría en la principal fuente de energía mundial en 2032, mientras que la energía eólica ocuparía el segundo lugar en 2034, desplazando ambas al carbón, que actualmente lidera la matriz energética global.
Este cambio estaría respaldado por una expansión acelerada de sistemas de almacenamiento energético mediante baterías, considerados esenciales para almacenar electricidad cuando no existe generación solar o eólica suficiente.
Las baterías multiplicarán su presencia en el sistema energético
El informe destaca que el almacenamiento energético será un componente central de esta transformación. BNEF elevó significativamente sus proyecciones globales para sistemas de baterías, pasando de 220 gigavatios previstos en 2025 a 2,000 gigavatios en 2035.
Aunque China concentraría gran parte de ese despliegue, el estudio proyecta también una expansión importante en India y Europa, especialmente a partir de la década de 2030.
El crecimiento de las baterías responde a la necesidad de estabilizar sistemas eléctricos con alta penetración renovable, donde el suministro depende de variables climáticas como el sol y el viento.
El petróleo perdería fuerza, pero el gas seguiría creciendo
Otro hallazgo relevante del informe es que, bajo el escenario ETS, la demanda mundial de petróleo alcanzaría su punto máximo alrededor de 2029, impulsada por la electrificación del transporte terrestre.
Sin embargo, el comportamiento del gas natural sería diferente. Según BNEF, su demanda continuaría aumentando hasta 2050 y llegaría a convertirse en la principal fuente de energía primaria durante la década de 2040, desplazando incluso al petróleo.
Este escenario refleja una transición energética gradual, donde los combustibles fósiles no desaparecen de inmediato, sino que cambian de protagonismo dentro de la matriz global.
El mundo sigue lejos de la meta climática
A pesar del avance proyectado de las energías limpias, BloombergNEF advierte que el mundo no está en camino de cumplir el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París, que busca limitar el calentamiento global a 1.5 °C respecto a niveles preindustriales.
Bajo el escenario ETS, el planeta alcanzaría un calentamiento estimado de 2.4 °C para 2050, mientras algunas regiones como India, el Sudeste Asiático y América Latina continuarían incrementando sus emisiones.
En contraste, China, el mayor emisor de carbono del mundo, comenzaría a reducir emisiones luego de haber alcanzado su punto máximo en 2025.
Incluso bajo un escenario de cero emisiones netas para 2050, el informe estima que el calentamiento global podría superar los 1.8 °C hacia finales de siglo, manteniéndose por encima de los objetivos climáticos internacionales.
Además, aunque se han destinado cerca de US$500,000 millones en tecnologías climáticas emergentes, como eliminación de carbono, baterías avanzadas y energía geotérmica, BNEF advierte que ninguna ha alcanzado todavía una escala plenamente comercial.
