Energía solar utiliza solo 0.07% de tierras agrícolas de alta calidad en EE.UU.

La energía solar a gran escala ocupa apenas el 0.07% de las tierras agrícolas de primera calidad en Estados Unidos, una proporción considerablemente menor que la superficie destinada a otros usos como campos de golf o desarrollos suburbanos, según un análisis divulgado por la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA).

La publicación de los datos coincide con el debate legislativo que se desarrolla en torno al proyecto de ley agrícola de 2026, una iniciativa que podría introducir restricciones al financiamiento federal de determinadas instalaciones solares construidas sobre terrenos agrícolas.

El estudio busca aportar contexto a una discusión que ha ganado relevancia en los últimos años: el impacto de la expansión de la energía solar sobre la disponibilidad de tierras para la producción agrícola.

Aunque diversas encuestas muestran que parte de la población mantiene reservas frente al reemplazo de terrenos agrícolas por proyectos solares de gran escala, la investigación sostiene que la penetración real de estas instalaciones continúa siendo limitada.

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De acuerdo con los datos presentados por SEIA, incluso en los estados con mayor desarrollo solar, la proporción de tierras agrícolas de alta calidad utilizadas para este tipo de proyectos no supera el 0.5%.

La organización desarrolló una herramienta interactiva que permite visualizar la distribución territorial de las instalaciones solares y su relación con las tierras agrícolas consideradas de mayor valor productivo.

Los resultados muestran que California registra uno de los niveles más elevados de utilización de terrenos agrícolas para energía solar. Sin embargo, aun en ese caso, la superficie destinada a estos proyectos representa apenas el 0.43% de las tierras agrícolas de primera calidad disponibles en el estado.

Una situación similar se observa en Rhode Island, donde la participación de la energía solar alcanza el 0.42% de este tipo de terrenos.

Según el análisis, en ambos estados la superficie ocupada por campos de golf y desarrollos suburbanos supera ampliamente la destinada a proyectos fotovoltaicos.

Para la asociación, estas cifras evidencian que la expansión de la energía solar no constituye actualmente una amenaza significativa para la disponibilidad de tierras agrícolas en Estados Unidos.

“Estados Unidos depende de su tierra para cultivar nuestros alimentos, construir nuestras comunidades y alimentar nuestras vidas”, afirmó el presidente y director ejecutivo de SEIA, Tim Pawlenty.

El ejecutivo sostuvo que la gestión responsable del suelo implica encontrar un equilibrio entre diferentes necesidades económicas y sociales, incluyendo la producción agrícola, el desarrollo urbano y la generación de energía.

A su juicio, los datos permiten demostrar que la agricultura y la energía solar pueden coexistir, sin que una actividad necesariamente desplace a la otra de manera significativa.

La organización también destacó que el desarrollo solar aporta beneficios adicionales para las comunidades locales mediante la generación de energía, ingresos fiscales y nuevas fuentes de recursos para propietarios de terrenos.

El debate adquiere especial relevancia debido a las disposiciones incluidas en la versión aprobada por la Cámara de Representantes del proyecto de ley agrícola que actualmente analiza el Senado estadounidense.

La propuesta contempla limitar el acceso a recursos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), particularmente a través del Programa de Energía Rural para Estados Unidos (REAP), para instalaciones solares montadas en suelo que cubran 50 acres o más de terrenos agrícolas.

SEIA considera que este tipo de restricciones podría afectar a propietarios rurales que han encontrado en los proyectos solares una alternativa complementaria de ingresos.

La asociación ha sostenido en ocasiones anteriores que numerosos agricultores optan por arrendar parte de sus terrenos a desarrolladores solares como una forma de diversificar sus fuentes de recursos y reducir la dependencia de los ingresos exclusivamente agrícolas.

Según la organización, estos acuerdos ofrecen flujos de ingresos más estables y previsibles, especialmente en contextos donde la actividad agrícola enfrenta volatilidad por factores climáticos o de mercado.

El estudio también se produce en momentos en que tecnologías como la agrovoltaica, que combinan producción agrícola y generación solar en una misma superficie, comienzan a ganar atención dentro del sector energético.

De acuerdo con investigaciones citadas por la industria, la incorporación de usos agrovoltaicos contribuye incluso a reducir la percepción negativa que algunos grupos mantienen respecto al desarrollo solar sobre terrenos agrícolas.

Para SEIA, los datos muestran que la discusión sobre el uso del suelo debe considerar no solo la superficie ocupada por la energía solar, sino también cómo esta se compara con otros usos del territorio y qué beneficios económicos puede aportar tanto a las comunidades rurales como a los propietarios de tierras.

En ese contexto, la organización insiste en que la expansión de la energía solar continúa representando una fracción mínima de las tierras agrícolas de mayor calidad en Estados Unidos, mientras el país avanza en sus objetivos de diversificación energética y desarrollo de fuentes renovables.

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