La República Dominicana enfrenta una oportunidad estratégica para insertarse en la relocalización global de manufactura, pero su aprovechamiento dependerá de resolver problemas estructurales en energía, educación e innovación.
Así lo planteó la presidenta del Grupo SID, Ligia Bonetti, durante una conferencia en la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana.
Energía: factor decisivo para la inversión
Bonetti advirtió que el sector energético representa uno de los principales obstáculos para la competitividad del país.
En sus palabras, “la energía no es una variable más, muchas veces es la que define si el proyecto ocurre o no”, señalando que factores como costo, confiabilidad y estabilidad inciden directamente en las decisiones de inversión.
Esta situación, indicó, puede colocar al país en desventaja frente a otros destinos que compiten por atraer proyectos de manufactura global.
Talento: la brecha más crítica
La empresaria enfatizó que sin capital humano adecuado no será posible aprovechar el nearshoring.
“No habrá nearshoring que nos salve si no contamos con talento técnico, bilingüe y certificado”, afirmó, destacando la necesidad de reformar el sistema educativo.
Planteó la importancia de impulsar certificaciones internacionales y fortalecer la alfabetización digital, alineando la formación con las demandas del mercado global.
Innovación en retroceso
Otro de los desafíos señalados fue la brecha en innovación, donde el país muestra rezagos.
Bonetti indicó que la República Dominicana ocupa el puesto 97 de 133 en el índice global de innovación, lo que refleja una pérdida de competitividad en áreas clave como la generación de conocimiento y la sofisticación empresarial.
Aunque existe una Política Nacional de Innovación 2030, advirtió que sin metas claras y seguimiento efectivo, esta no pasará de ser una aspiración.
Incentivos fiscales insuficientes para pymes
La empresaria también cuestionó la efectividad de la Ley 392-07 de Competitividad e Innovación Industrial, señalando que sus beneficios no están llegando a las pequeñas y medianas empresas.
Según explicó, los umbrales de rentabilidad exigidos limitan el acceso, lo que impide que gran parte de la manufactura local pueda aprovechar estos incentivos.
“No llega a la vara de lo que la manufactura local necesita para competir”, afirmó.
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Falta de articulación estratégica
Bonetti insistió en que el país necesita una coordinación efectiva entre sectores, con objetivos claros y una narrativa coherente que vincule inversión, competitividad y confianza.
En ese sentido, llamó a concentrar esfuerzos en los próximos 24 meses para posicionar al país como un destino viable en la relocalización de manufactura.
Tres brechas, una oportunidad
La ejecutiva resumió los desafíos en tres grandes brechas:
- Talento: falta de capacitación alineada al mercado global
- Innovación: rezago en tecnología y desarrollo
- Competitividad energética: costos y confiabilidad
Estas limitaciones, advirtió, deben ser abordadas con urgencia para que el país pueda capitalizar la oportunidad del nearshoring.
El contexto actual representa una ventana de oportunidad para la economía dominicana, pero su aprovechamiento dependerá de la capacidad de implementar reformas estructurales.
La combinación de energía confiable, talento calificado e innovación efectiva será determinante para atraer inversiones y consolidar al país como un hub manufacturero en la región.
