Santo Domingo. – La semana pasada, analistas del panorama económico nacional, siguiendo un libreto elaborado con el propósito de hacer daño y generar desconfianza, señalaron que los fondos de pensiones están siendo utilizados por empresas privadas que, en lugar de obtener préstamos en el sistema financiero, han preferido financiarse emitiendo bonos y otros instrumentos de deuda corporativa que son adquiridos por administradoras de fondos de pensiones (AFPs). Algo que sucede todos los días en todos los países del mundo donde existen mercados de capitales, es presentado en algunos medios de comunicación y/o desinformación como una actividad cuasi delictiva.
A continuación, presentaremos algunas informaciones sobre nuestro sistema de pensiones con el objetivo de ofrecer a estos analistas datos que contribuyan a una mejor comprensión del sistema. Los fondos de pensiones generados por la Ley del Sistema Dominicano de Seguridad Social de 2001 han desempeñado un papel sin precedentes para fomentar el ahorro, elevar la inversión y estimular el crecimiento de nuestra economía, mientras posibilitan que los trabajadores dominicanos, cuando alcancen la edad de retiro, puedan acceder a una pensión mensual compatible con el esfuerzo representado por la contribución del salario mensual que realizan el trabajador y la empresa.
A junio de 2026, el balance del ahorro previsional total colocado en las cuentas de capitalización individual ascendía a RD$1.32 billones, equivalente a 16% del PIB. ¿Cómo se ha llegado a ese valor? RD$263,400 millones han sido aportados por los trabajadores, RD$555,400 millones fueron aportados por las empresas y RD$500,900 millones corresponden a la rentabilidad que las AFPs consiguieron para los trabajadores a través de la inversión del aporte que ellos y las empresas han realizado en los últimos 23 años. En otras palabras, los trabajadores y las empresas aportaron RD$818,800 millones y las AFPs, al invertir el ahorro de los trabajadores, les generaron un beneficio de RD$500,900 millones.
¿En qué invirtieron las AFPs los ahorros de los trabajadores? En bonos estatales, específicamente, en bonos de Hacienda y del Banco Central (BCRD), en certificados financieros emitidos por las entidades financieras, fondos de inversión, y acciones y bonos emitidos por empresas radicadas en el país. Esas inversiones permitieron a las AFPs generarle a los trabajadores una rentabilidad anual promedio sobre sus ahorros de 12.2% durante el período julio 2003 – junio 2026. Si los trabajadores, de manera individual, hubiesen tenido que invertir cada uno de ellos el 8.40% de su salario mensual que hoy día va a las cuentas de capitalización individual, la tasa de interés percibida habría oscilado entre el 1.9% anual que promedió la tasa de interés sobre depósitos de ahorro y 8.7% que promedió la tasa de interés sobre depósitos a plazo (1 año) pagada por las entidades financieras en los últimos 23 años. Las AFPs, al sumar la totalidad de los aportes mensuales de millones de trabajadores y miles de empresas, han permitido a los trabajadores tener acceso a los beneficios de escala que en el pasado sólo estaban disponibles para las familias de altos ingresos y los grandes inversionistas y empresas.
La rentabilidad que han podido conseguir para los ahorros de los trabajadores las AFPs no ha sido mayor porque contrario a lo que sucede en otros países, son muy pocas las empresas privadas con un historial de estados financieros transparentes, indicadores de solvencia verificados y perspectivas claras de beneficios requeridos para que la Superintendencia del Mercado de Valores (SIMV) apruebe la oferta pública de acciones o bonos de esas empresas y la Comisión Clasificadora de Riesgos y Límites de Inversión (CCRLI) adscrita a la Superintendencia de Pensiones autorice a las AFPs a invertir en esos instrumentos. A lo anterior se agrega el requisito de obtener una calificación de riesgo de inversión de una de las Empresas Calificadoras de Riesgo autorizadas por la SIMV; la certificación de la DGII de que la empresa emisora está al día en sus obligaciones fiscales y ha cumplido con las asambleas que autorizan el aumento de capital o deuda, para asegurar la transparencia impositiva de la emisión; y la aprobación de la Bolsa de Valores de la República Dominicana para que la acción o bono se cotice, negocie y liquide en la bolsa. Luego de haber cumplido con todo lo anterior, si los instrumentos de inversión ofertados generan una rentabilidad mayor que la de otras opciones libres de riesgos, las AFPs podrían decidir comprarlos.
¿Cuánto han invertido las AFPs en acciones, bonos corporativos y otros activos financieros de empresas? El 2% del total de los fondos de pensiones que administran para los trabajadores. ¿Es eso mucho? Si se compara con el 25% que actualmente tienen invertido en esos instrumentos las AFPs chilenas o el 19% de las peruanas, está claro que estamos a años luz de alcanzar la meta de una economía de capitalismo popular donde nuestros trabajadores, a través de las AFPs, tengan una participación accionaria importante en las mejores empresas privadas del país. ¿En qué está entonces invertida la mayor parte del ahorro previsional de los trabajadores en sus cuentas de capitalización individual? En bonos de Hacienda y del BCRD. ¿Cuánto está invertido en esos instrumentos financieros libres de riesgo? El 64%, tres veces más que el 20% de las chilenas y peruanas.
¿Podrían las AFPs dominicanas generar una mayor rentabilidad a los ahorros previsionales de los trabajadores? Si más empresas dominicanas tuviesen estados financieros transparentes y creíbles, eso sería posible. También, si como sucede en Chile y Perú, la CCRLI permitiese a las AFPs dominicanas invertir en acciones y bonos corporativos emitidos en el exterior. Mientras en Chile y Perú el 53% y 48% de los fondos de pensiones que administran las AFPs están invertidos en el extranjero, respectivamente, en República Dominicana se les prohíbe invertir fuera. Mientras en Chile y Perú los gobiernos brindan la oportunidad a sus trabajadores, a través de las AFPs, de invertir en las mismas acciones de empresas globales (Apple, Amazon, Nvidia, por ejemplo) que compran las familias de altos ingresos y riqueza chilenas y peruanas, nuestros gobiernos han prohibido hacerlo a los trabajadores dominicanos.
En lugar de montar una campaña basada en la ignorancia, la incapacidad y el resentimiento para criticar que nuestras AFPs hayan invertido 2 de cada 100 pesos del ahorro previsional de nuestros trabajadores en acciones y bonos de empresas dominicanas transparentes y rentables, lo que deberían exigir estos “analistas” es que la CCRLI, entidad colegiada dominada por el BCRD, apruebe que por lo menos el 10% del ahorro de nuestros trabajadores pueda ser invertido en acciones y bonos de empresas globales. Esa flexibilización del régimen de control de cambios que administra el BCRD promovería una mayor equidad distributiva al permitir que nuestros trabajadores tengan la misma oportunidad que tienen las familias ricas, los grandes empresarios, los profesionales exitosos, los funcionarios públicos, las autoridades monetarias y algunos políticos solventes de invertir una parte de su ahorro o riqueza en activos financieros en el extranjero capaces de generar retornos gigantescos en un período de 30 años.
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