Desde 1973, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sido referencia global para orientar políticas en momentos de crisis energética. Sin embargo, su credibilidad en el contexto climático actual está bajo escrutinio. Un estudio reciente de la Universidad LUT de Finlandia revela que durante los últimos 30 años, los escenarios del World Energy Outlook (WEO) han subestimado significativamente el crecimiento real de la energía solar fotovoltaica, una tecnología clave en la transición hacia un sistema energético sostenible.
Escenarios conservadores frente a una realidad más dinámica
El informe —publicado en Renewable and Sustainable Energy Reviews bajo el título “Paving the way towards a sustainable future or lagging behind?”— concluye que, si bien las proyecciones de consumo energético han sido relativamente precisas, las cifras de desarrollo de electricidad renovable variable, como la solar y la eólica, se han quedado cortas frente a la realidad.
Por ejemplo, el escenario más ambicioso del WEO, NZE 2022, proyecta una capacidad solar fotovoltaica de 15,5 TW para 2050, lo que representaría apenas el 18 % de la demanda mundial de energía primaria. En contraste, investigaciones anteriores de LUT han estimado que una capacidad de 63,4 TW podría cubrir hasta el 69 % de esa demanda, generando una matriz 100 % renovable técnica y económicamente viable.
¿Por qué la AIE sigue proyectando poco?
Incluso en su escenario NZE 2022, la AIE prevé un pico en la instalación anual de fotovoltaica de solo 657 GW/año en el 2040, una cifra que apenas supera la capacidad instalada en 2024 (593 GW). Esto ignora tendencias actuales que proyectan alcanzar entre 1 y 3 TW/año durante las próximas dos décadas. El estudio se pregunta por qué los escenarios más ambiciosos de la AIE continúan limitando la electrificación renovable, pese a la evidencia.
Una posible explicación radica en la infrarepresentación de tecnologías como power-to-X, claves para descarbonizar sectores difíciles como la industria, el transporte marítimo o la aviación. Aunque el hidrógeno verde figura en los modelos de la AIE, gran parte del proyectado sigue siendo hidrógeno azul, generado a partir de combustibles fósiles. Solo el 41 % del hidrógeno proyectado se destina a rutas de conversión como e-amoniaco o e-metanol, fundamentales para una economía libre de fósiles.

Flexibilidad, electrificación y almacenamiento: la triada ignorada
Otro punto crítico del análisis es el limitado papel que la AIE otorga al almacenamiento energético. En su escenario NZE 2022, proyecta apenas 3,9 TW de capacidad en baterías para 2050, frente a los 13,5 TW estimados por LUT. Además, el modelo de la AIE considera solo el almacenamiento a escala de servicios públicos, omitiendo las baterías de prosumidores, los vehículos eléctricos conectados a la red (vehicle-to-grid) y otras soluciones que pueden flexibilizar el sistema energético.
Asimismo, aunque la AIE contempla una electrificación significativa (49-52 % de la demanda final), no alcanza los niveles necesarios para una transición total. Bombas de calor, vehículos eléctricos y energía solar fotovoltaica son tecnologías que, integradas masivamente, pueden acelerar la descarbonización, especialmente si se acompañan de políticas que promuevan el acceso a energía renovable barata y local, como ocurre ya en países como Pakistán o Etiopía.
¿Necesita la AIE cambiar su visión?
Para los autores del estudio, el conservadurismo de la AIE podría tener consecuencias serias. Si bien su función es proporcionar análisis neutros y técnicamente rigurosos, el hecho de que sus escenarios normativos no reflejen plenamente el potencial de las renovables, puede desincentivar decisiones más ambiciosas por parte de los gobiernos.
La energía solar, la eólica, las baterías, el hidrógeno verde y los combustibles sintéticos ya no son tecnologías futuras: son una realidad en expansión. Como concluye el informe, el mundo necesita que la AIE se convierta en una fuerza inspiradora para un sistema energético 100 % renovable en el 2050, y no solo en un narrador de lo que es probable bajo las condiciones actuales.
