El desarrollo de energías renovables como la eólica y solar está transformando el panorama energético de España y la Unión Europea. Según un informe de la organización Ember, España ha ahorrado 14,000 millones de euros en compras de combustibles fósiles desde 2019, destacándose como el país europeo que más ha reducido su gasto en gas y carbón.
La capacidad renovable instalada en España no solo ha permitido estos ahorros, sino que también ha contribuido a que la UE evite gastar un total de 59,000 millones de euros en combustibles fósiles durante los primeros cinco años del Pacto Verde Europeo. De esta cifra, 53,000 millones corresponden al gas y 6,000 millones al carbón, posicionando a España como líder absoluto, seguida por Alemania.
Impacto en el mix eléctrico europeo
El informe destaca que, gracias a las renovables, la dependencia del carbón en la mezcla eléctrica europea se redujo del 16 % en 2019 a menos del 10 % en 2024. En países como Austria, Suecia y Portugal, el carbón ha sido completamente eliminado del sistema electrico. En España, este proceso culminará en 2025, alineándose con la tendencia de otros 11 países de la UE que también eliminarán el carbón de su matriz energética en los próximos cinco años.
Asimismo, el uso de gas natural ha disminuido en 19 de los 27 Estados miembros de la UE desde 2019, pasando de representar el 20 % de la electricidad generada en 2019 al 16 % en 2024. Este cambio ha sido clave para reducir la dependencia de la UE del gas ruso , que en 2024 aún representaba un 14% del consumo total de gas en la región.

Beneficios económicos y desafíos pendientes
El auge de las renovables no solo está aportando beneficios económicos al reducir la importación de combustibles fósiles, sino que también está ayudando a mitigar el impacto de la volatilidad en los precios de hidrocarburos. Sin embargo, el informe advierte que aún existen desafíos, como el aumento de la capacidad de almacenamiento de energía y la expansión de redes eléctricas más eficientes para integrar completamente las renovables.
Además, mientras que las importaciones de gas ruso disminuyeron significativamente desde 2019, en 2024 se registró un leve repunte del 18 % debido a incrementos en países como Italia, Chequia y Francia.

