Santo Domingo, República Dominicana.— El encarecimiento de la factura petrolera representa uno de los principales riesgos para la economía dominicana debido a la dependencia del país de las importaciones de combustibles fósiles, una situación que vuelve a poner en discusión la necesidad de acelerar el uso de energías renovables.
La factura petrolera de República Dominicana estaba prevista para este año en US$11,000 millones y, de acuerdo con el planteamiento expuesto, podría terminar triplicando o cuadruplicando ese monto ante el aumento de los precios internacionales del petróleo y del transporte de otros productos asociados a la producción de alimentos.
El escenario se atribuye a la inestabilidad del mercado internacional de crudo, influida por conflictos geopolíticos como la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y el conflicto entre Rusia y Ucrania, además de las tensiones comerciales y arancelarias.
La dependencia de las importaciones hace que el aumento del precio internacional del petróleo tenga un impacto directo sobre la economía dominicana, al elevar el costo de los combustibles necesarios para mover las actividades productivas y el transporte.
La presión sobre los combustibles
El planteamiento sostiene que el conflicto con Irán ha afectado la producción y el transporte internacional de crudos, mientras que el estrecho de Ormuz constituye otro factor señalado como determinante para el comportamiento del mercado petrolero.
A esto se suma la incertidumbre asociada a posibles nuevos ataques contra Irán por parte de Estados Unidos, en un contexto en el que también persisten las tensiones entre Rusia y Ucrania.
El encarecimiento no se limita al petróleo. También se señala el aumento de los costos de transporte de urea y otros productos utilizados intensivamente en la producción de alimentos, lo que añade presión sobre otros componentes de la economía.
Ante este escenario, el planteamiento central es reducir tanto como sea posible la exposición del país a los combustibles fósiles mediante una mayor utilización de fuentes alternativas.
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Solar y eólica como alternativas
Entre las opciones señaladas están la energía solar y eólica, además de una mayor conservación de la energía producida por las presas hidroeléctricas.
El planteamiento destaca que República Dominicana dispone de producción solar durante todo el año y, por ello, considera necesario retomar los incentivos para ampliar el uso de paneles solares en empresas, industrias, entidades públicas y privadas, establecimientos turísticos y hogares.
La propuesta fue expuesta en el marco de un seminario patrocinado por Nuestra Energía, Nuestro Futuro y la Iniciativa Democrática Energética, organizaciones que promueven el uso de energías alternativas.
El objetivo planteado es que una mayor generación solar contribuya a reducir el consumo de combustibles fósiles y, con ello, la factura petrolera.
Debate sobre las reglas para la energía solar
El planteamiento también cuestiona las medidas atribuidas a la Superintendencia de Electricidad, la Comisión Nacional de Energía y otras instancias para limitar la expansión del uso de paneles solares y otras formas de producción y consumo de energía alternativa.
El abogado Charlie Canek, representante de una de las organizaciones participantes en el seminario, sostuvo que el Estado debe diferenciar entre las necesidades de los consumidores industriales y las de los hogares.
Canek afirmó que los paneles solares son cada día más accesibles, pero consideró que las limitaciones existentes para su expansión son “irracionales” y no toman en cuenta las condiciones de los consumidores de menores ingresos.
Según su planteamiento, cerca del 45 % de los clientes de las empresas distribuidoras (EDES) no paga la energía, costo que termina siendo asumido por el Estado mediante subsidios que calificó de onerosos e improductivos.
Inversión para reducir la factura petrolera
La propuesta también plantea que el Estado evite aplicar impuestos a los lugares donde se instalen paneles solares, bajo el argumento de que estas inversiones individuales pueden contribuir a reducir el costo de la electricidad asociada a los combustibles fósiles.
El planteamiento propone además que el Gobierno asuma un papel más activo en la promoción de la energía renovable, incluyendo mecanismos para facilitar la adquisición de paneles solares por parte de consumidores que quieran reducir su dependencia del sistema energético nacional.
La meta planteada es reducir la factura petrolera mediante una mayor generación a partir del sol y otras fuentes renovables, acompañada de una disminución del gasto en combustibles fósiles.

