Desde antes de su instalación, las barcazas generadoras de electricidad ubicadas en frente a la comunidad Los Negros de Azua comenzaron a generar problemas.
Todo empezó con las protestas de los ciudadanos del lugar, quienes alertaron del problema en que se convertirían las referidas barcazas.
Pero la lucha de los munícipes fue en vano, las barcazas se instalaron sin importar sus reclamos al daño que las generadoras eléctricas causarían y el peligro llegó.
Además del componente contaminante que desde antes de su instalación preveían los moradores del lugar, su rechazo también obedecía a que las plantas generadoras fueron ubicadas dentro una de la zona de amortiguamiento de los Manglares de Puerto Viejo, aunque según las autoridades, no es así.
En los pocos meses que llevan operando las barcazas, varios han sido los incidentes generados en torno a estas, desde la muerte de peces en sus alrededores, derramamiento de combustible y hasta un incendio en una de las plantas.
Es entendible la creciente demanda de generación energética que tiene el país, y jamás debe haber oposición a que surjan nuevos proyectos para hacerle frente, siempre y cuando cumplan con las normativas medioambientales.

