Hebrard propone redirigir incentivos desde paneles solares hacia almacenamiento energético

La política de incentivos que impulsó la expansión de las energías renovables en República Dominicana durante los últimos años podría requerir ajustes para responder a una nueva realidad tecnológica y operativa del sistema eléctrico.

Así lo planteó el economista Henri Hebrard durante su participación en el panel “Energía después del shock: costos, resiliencia y adaptación empresarial”, realizado en el marco de Visión de Negocios 2026.

Según explicó, los incentivos que tuvieron sentido cuando las tecnologías renovables eran significativamente más costosas deben ser revisados periódicamente para garantizar que continúen generando los resultados esperados.

En particular, señaló que el mercado solar ha experimentado una importante reducción de costos durante la última década, modificando las condiciones bajo las cuales fueron concebidos muchos de los mecanismos de apoyo.

“Hace diez o quince años tenía muchísimo sentido incentivar la compra de paneles solares porque la tecnología era extremadamente costosa”, indicó.

Sin embargo, sostuvo que el sistema eléctrico enfrenta hoy desafíos diferentes.

Entre ellos mencionó la creciente necesidad de almacenamiento energético y de herramientas que permitan gestionar de manera más eficiente la integración de energías renovables variables.

Te podría interesar: Energías renovables en EE. UU. enfrentan crisis por fin de incentivos

El economista advirtió que el éxito alcanzado por la generación renovable también ha generado nuevas presiones operativas.

Explicó que durante determinados períodos del día se produce una alta disponibilidad de energía renovable que el sistema no siempre puede absorber completamente, generando restricciones y limitaciones operativas.

En ese contexto, consideró que tecnologías como las baterías y otros sistemas de almacenamiento podrían desempeñar un papel cada vez más importante para garantizar la estabilidad de la red.

No obstante, recordó que estas soluciones continúan siendo relativamente costosas y enfrentan mayores barreras económicas que las tecnologías renovables ya consolidadas.

Por esa razón, sugirió evaluar una posible reorientación de los incentivos hacia áreas que aporten mayor flexibilidad al sistema eléctrico.

“Hay partes que quizás ya no necesitan incentivos y otras que sí los necesitan”, afirmó.

A su juicio, la evolución tecnológica obliga a que los incentivos energéticos también evolucionen.

Más que eliminar mecanismos de apoyo, planteó la necesidad de adaptarlos a las prioridades actuales del sistema, priorizando aquellas inversiones que contribuyan a resolver cuellos de botella operativos y mejorar la capacidad de integración de nuevas fuentes de generación.

Para Hebrard, el objetivo final debe ser construir un sistema energético más resiliente, eficiente y preparado para sostener el crecimiento de la demanda durante los próximos años.

El especialista consideró que la discusión ya no debe centrarse únicamente en aumentar la capacidad de generación renovable, sino también en desarrollar las herramientas que permitan aprovecharla plenamente y garantizar la estabilidad del sistema eléctrico dominicano.

Mira otros tags: