Historias del mundo EH+ | Canal de Panamá: la ruta que cambió el comercio mundial

Panamá.– La idea de abrir un paso de agua que conectara los océanos Atlántico y Pacífico a través del istmo de Panamá comenzó a tomar forma hace más de cinco siglos, cuando el explorador español Vasco Núñez de Balboa cruzó el istmo en 1513 y comprobó que una estrecha franja de tierra separaba ambos océanos.

A partir de entonces surgió la visión de crear una ruta que permitiera a los barcos evitar el largo recorrido alrededor de América del Sur. En 1534, el emperador Carlos V, quien también fue Carlos I de España, ordenó al gobernador de Panamá realizar los planos para construir una vía hacia el Pacífico siguiendo, aproximadamente, el curso del río Chagres.

Aunque el estudio trazó una ruta similar a la que posteriormente seguiría el Canal de Panamá, el gobernador concluyó que la obra era imposible de realizar con los medios disponibles en aquella época.

El interés de Estados Unidos

El proyecto cobró una nueva dimensión siglos después. Estados Unidos comenzó a mostrar un interés creciente en la construcción de una vía interoceánica en Centroamérica, especialmente después del descubrimiento de oro en California en 1848, acontecimiento que generó un importante movimiento comercial a través del istmo de Panamá.

El establecimiento de una conexión ferroviaria entre ambos océanos permitió trasladar personas y mercancías, pero también puso en evidencia el potencial estratégico de construir un canal que facilitara el tránsito marítimo.

En 1869, el presidente estadounidense Ulysses S. Grant impulsó nuevamente los planes para encontrar una ruta viable. Su interés estaba relacionado también con una experiencia personal: en 1852, cuando era capitán del Ejército de Estados Unidos, atravesó el istmo junto a un destacamento que se dirigía a California.

Durante aquel recorrido, una epidemia de cólera provocó la muerte de unas 150 personas entre soldados, mujeres y niños. Años después, Grant describiría las dificultades que enfrentó durante el trayecto por el istmo.

Ya como presidente, Grant ordenó realizar expediciones para estudiar las posibles rutas de un canal en América Central. Las investigaciones incluyeron territorios de México, Nicaragua, Darién y Panamá.

Los estudios realizados en Panamá adquirieron especial relevancia, pues la ruta finalmente seleccionada para construir el Canal resultó prácticamente idéntica a la planteada en las investigaciones efectuadas durante ese período.

Panamá frente a Nicaragua

Entre 1870 y 1875, una comisión creada por el Gobierno estadounidense evaluó los resultados de las expediciones realizadas por la Armada. En 1876, la Comisión del Canal Interoceánico se inclinó por la ruta de Nicaragua.

Sin embargo, el debate sobre cuál territorio ofrecía las mejores condiciones para construir la vía interoceánica continuó durante décadas.

Después del fracaso del intento francés de construir un canal en Panamá, Estados Unidos retomó los estudios sobre las diferentes alternativas.

La Comisión del Canal Ístmico de Estados Unidos, conocida como la segunda Comisión Walker, volvió a evaluar las rutas de Panamá y Nicaragua entre 1899 y 1901. Aunque inicialmente Nicaragua volvió a recibir una valoración favorable, la situación cambiaría posteriormente y Panamá terminaría convirtiéndose en la ruta escogida.

Una obra que conecta dos océanos

Vista del canal comercial de Panamá.

El Canal de Panamá tiene aproximadamente 80 kilómetros de longitud y atraviesa una de las zonas más estrechas del continente. Su construcción permitió establecer una conexión marítima entre los océanos Atlántico y Pacífico, transformando las rutas del comercio internacional.

A diferencia de un canal construido completamente al nivel del mar, la vía panameña funciona mediante un sistema de esclusas, que permite elevar y descender los buques.

Las esclusas funcionan como grandes elevadores de agua. Las naves son elevadas desde el nivel del mar hasta el nivel del lago Gatún, ubicado a unos 26 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, los barcos atraviesan el cauce del Canal hasta iniciar nuevamente el descenso hacia el océano de destino.

Los tres principales complejos de esclusas de la vía son Gatún, en el sector Atlántico, y Pedro Miguel y Miraflores, en el Pacífico.

El funcionamiento de las esclusas depende de la gravedad. El agua utilizada para elevar y bajar los buques proviene del lago Gatún y es conducida hacia las cámaras mediante un sistema de alcantarillas principales ubicado debajo de las esclusas.

Uno de los puntos más complejos de la construcción fue el Corte Culebra, considerado uno de los segmentos más difíciles de excavar debido a las características geológicas del terreno.

Esta sección se extiende desde el extremo norte de las esclusas de Pedro Miguel hasta el extremo sur del lago Gatún, en Gamboa, y tiene aproximadamente 13.7 kilómetros de longitud.

Su construcción implicó atravesar roca y piedra caliza de la Cordillera Central de Panamá, convirtiéndose en una de las grandes obras de ingeniería asociadas al Canal.

Una ruta para el comercio mundial

Actualmente, buques procedentes de distintos puntos del planeta utilizan diariamente esta vía interoceánica para conectar mercados.

El Canal conecta aproximadamente 180 rutas marítimas, 170 países y alrededor de 1,920 puertos, convirtiéndose en un punto estratégico para el movimiento de mercancías entre diferentes regiones del mundo.

Su importancia también se extiende al comercio energético, ya que la vía es utilizada por buques que transportan productos relacionados con la industria de hidrocarburos y gas, entre ellos gas natural licuado (GNL), gas licuado de petróleo (GLP) y productos derivados del petróleo.

La ampliación del Canal, con la incorporación de las esclusas neopanamax, permitió aumentar la capacidad de la vía y atender buques de mayores dimensiones, fortaleciendo su posición dentro de las cadenas internacionales de suministro.

El Canal funciona 24 horas al día, los 365 días del año, y cuenta con aproximadamente 9,000 trabajadores para garantizar sus operaciones.

La vía presta servicio a embarcaciones de distintas nacionalidades bajo un principio de no discriminación y mantiene una operación continua que permite conectar los mercados del Atlántico y el Pacífico.

Más de cinco siglos después de que Vasco Núñez de Balboa divisara el océano Pacífico desde el istmo, aquella idea que durante siglos pareció imposible se convirtió en una de las obras de ingeniería más importantes de la historia.

Hoy, el Canal de Panamá no solo representa una conexión física entre dos océanos. Es una pieza estratégica del comercio internacional y un punto clave para las cadenas logísticas y energéticas que sostienen la economía mundial.

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