Intrant endurece la fiscalización, pero el gran reto sigue siendo ordenar el caos del tránsito

Santo Domingo. – El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) ha iniciado la gestión de Juan Manuel Méndez con una ofensiva de fiscalización que apunta a recuperar el control sobre espacios y actividades que durante años han contribuido al desorden vial. La institución ha sancionado a 15 empresas constructoras por ocupar las vías públicas con camiones y materiales, mientras desarrolla operativos en rutas de transporte y levantamientos de paradas que generan congestionamientos.

La Ley 63-17 no puede aplicarse de manera selectiva ni convertirse en letra muerta. Una calle ocupada por materiales de construcción, una parada improvisada o un vehículo que opera sin cumplir los requisitos legales terminan afectando a todos los usuarios. La actuación del Intrant, en ese sentido, toca problemas visibles y cotidianos que han sido tolerados durante demasiado tiempo.

Pero los operativos por sí solos no resolverán el problema. El tránsito dominicano no se encuentra desordenado únicamente por la falta de multas, sino también por la ausencia de una organización efectiva de las rutas, las paradas, el estacionamiento, la circulación de vehículos pesados y el uso del espacio público. Si después de cada operativo las mismas prácticas vuelven a las calles, la fiscalización termina siendo apenas una respuesta temporal.

Méndez también ha anunciado una transformación del proceso de fiscalización mediante herramientas digitales. La sustitución de los tradicionales talonarios por dispositivos electrónicos puede reducir errores y mejorar el registro de las infracciones. Sin embargo, digitalizar una multa no equivale a modernizar el sistema. El verdadero salto estará en utilizar esos datos para identificar reincidentes, puntos críticos y patrones de incumplimiento, y convertir esa información en decisiones de movilidad.

También está pendiente comprobar cómo se reorganizarán las paradas y rutas que provocan algunos de los principales tapones del país. El levantamiento de estos puntos es un paso necesario, pero la ciudadanía necesita ver el siguiente: qué se hará con esa información, cuándo se aplicarán los cambios y qué resultados producirán.

El Intrant tiene ahora una oportunidad para demostrar que esta ofensiva no será otro ciclo de operativos que pierda fuerza con el tiempo. El éxito de la gestión de Méndez no debería medirse por cuántos vehículos son retenidos o cuántas multas se levantan, sino por si consigue que las infracciones disminuyan, que las rutas funcionen bajo reglas claras y que el espacio público deje de ser utilizado como si no tuviera dueño.

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