Iniciamos 2025 con una serie de noticias positivas para la economía dominicana, las cuales, en medio de un entorno global incierto, siguen reafirmando la estabilidad macroeconómica que caracteriza al país. Uno de los indicadores más importantes de este arranque de año ha sido el comportamiento de la inflación, que en enero se ubicó en un modesto +0.37%, reflejando un panorama económico controlado que se aleja de los temores de inestabilidad que afectan a otras naciones.
El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) reveló que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de enero 2025 aumentó solo un 0.37%, una cifra favorable que no solo se compara bien con la tasa del 0.70% del mes de diciembre 2024, sino que también está por debajo del incremento registrado en el mismo mes del año anterior, que fue de 0.39%. Este comportamiento de la inflación es particularmente relevante cuando consideramos el complejo panorama global, donde diversas economías enfrentan desafíos inflacionarios más severos.
La inflación interanual, que mide el cambio de precios de un año a otro, pasó de un 3.34% a finales de 2024 a un 3.32% a enero de 2025, lo que marca 14 meses consecutivos por debajo del 4.00%. Además, se mantiene por debajo del 3.50% durante los últimos seis meses. Esta estabilidad es el resultado de un manejo adecuado de las políticas monetarias y fiscales, y refleja la resiliencia de la economía dominicana ante presiones externas.
Un sector clave dentro de este análisis es el de “Alimentos y Bebidas No Alcohólicas”, que históricamente tiene un gran impacto en el bolsillo de los ciudadanos. Si bien este rubro registró un incremento mensual de 0.83% en enero 2025, este aumento es considerablemente inferior al 1.53% registrado en diciembre 2024. Además, la cifra es muy similar a la registrada en enero 2024 (0.80%), lo que demuestra que, a pesar de las alzas periódicas, la inflación en alimentos se mantiene controlada, con una tasa interanual de 3.12%, lejos de los incrementos más elevados que se temían en meses pasados.
En este contexto, es importante observar los índices de inflación acumulada durante los últimos 24 meses, ya que son datos clave para las negociaciones de ajustes salariales en el Consejo Nacional de Salarios. Por ejemplo, la inflación de los alimentos acumula un 8.85%, mientras que el sector salud ha experimentado un aumento del 10.30% y la educación ha subido un 11.60%. Estos datos son cruciales cuando se evalúa si los ajustes salariales deben ser mayores para poder cerrar la brecha entre los ingresos y el costo de vida.
Hoy, la pregunta que surge es si el aumento del salario mínimo, especialmente para el sector privado no sectorizado, puede mantenerse alineado con el crecimiento de los precios. A medida que el salario promedio alcanza los RD$36,905.30, la capacidad de compra frente a la canasta básica de bienes y servicios es de solo un 79.8%. Para los trabajadores que perciben el salario mínimo, el poder adquisitivo es aún más limitado, alcanzando solo un 43.1% de la canasta. Un ajuste salarial del 15% aumentaría este porcentaje a un 47.9%, lo que permitiría una mayor cobertura de los costos de vida.
Es evidente que la economía dominicana ha comenzado 2025 en una posición sólida, pero aún quedan retos por abordar. El control de la inflación, el ajuste salarial y la evolución de la política económica serán cruciales para seguir asegurando el bienestar de los ciudadanos. Si bien la estabilidad es un buen indicio, la evolución de estos factores en los próximos meses determinará si realmente podemos mantener el rumbo favorable a largo plazo.
