La confiabilidad del transporte marítimo volvió a deteriorarse durante el tercer trimestre y comenzó a trasladar nuevas tensiones hacia las cadenas de suministro globales. En septiembre, apenas el 27% de las llegadas se produjo dentro del horario previsto, dos puntos porcentuales menos que en agosto, mientras que la demora promedio de los buques portacontenedores alcanzó los seis días.
El deterioro acumula ya cuatro meses consecutivos y refleja un escenario atravesado por congestión portuaria, eventos meteorológicos extremos y alteraciones en las programaciones. Desde el comienzo del segundo trimestre, los retrasos promedio aumentaron 2,4 días, una evolución que reduce cada vez más el margen de maniobra de empresas que dependen de flujos internacionales previsibles.
Asia-Europa concentra las mayores demoras
El impacto más severo se registró en las rutas que conectan Asia con Europa. Durante septiembre, solo el 4% de los buques llegó en horario, mientras que el retraso promedio escaló hasta 9,9 días, el peor registro para ese corredor desde septiembre de 2021.
La pérdida de previsibilidad logística comienza a extender sus efectos más allá del transporte marítimo. Cuando las demoras superan los márgenes contemplados por importadores, fabricantes y distribuidores, los stocks de seguridad pueden resultar insuficientes y obligar a modificar fechas de reposición, producción y abastecimiento.
El escenario también evidencia cómo una interrupción localizada puede propagarse por toda la red. Los efectos de una sucesión de tifones que afectaron puertos asiáticos desde julio continuaron impactando meses después, alterando rotaciones y trasladando retrasos hacia otros
Sudamérica mejora frente a un escenario global más complejo
El deterioro no fue uniforme en todos los corredores. Las rutas de la costa este y oeste de Sudamérica fueron las únicas que durante septiembre mejoraron simultáneamente sus niveles de puntualidad y sus tiempos promedio de demora.
La costa este registró una mejora de 12 puntos porcentuales respecto de agosto, mientras que la costa oeste avanzó 10 puntos. Al mismo tiempo, los retrasos promedio se redujeron hasta un día, una evolución que contrastó con el deterioro observado en buena parte de los tráficos vinculados con Asia.
La recuperación regional cobra mayor relevancia después de un agosto particularmente complejo. En ese mes, la puntualidad de los servicios en la costa este de Sudamérica había caído 12 puntos porcentuales hasta el 34%, mientras que las demoras promedio se duplicaron hasta alcanzar 5,4 días. Aun con ese retroceso, el corredor permaneció entre los tres de mejor desempeño a nivel global.
Parte de aquel deterioro estuvo asociado a una interrupción de tres días en los servicios de practicaje en puertos argentinos, que agregó 1,6 días a los tiempos promedio para acceder a muelle en terminales como Buenos Aires y llevó a desviar parte de las cargas hacia puertos de Uruguay y Brasil. El episodio coincidió con el cierre de la principal temporada exportadora argentina y la antesala del pico exportador brasileño.
La mejora de septiembre representa así una señal positiva para las cadenas regionales, aunque todavía existe poco margen para absorber nuevas disrupciones logísticas de cara al período de mayor actividad exportadora de Brasil.
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