El transporte público en la República Dominicana continúa siendo un tema crítico de debate, especialmente tras el reciente asesinato de Deivy Carlos Abreu Quezada, un chofer de camión recolector de desechos, quien fue apuñalado por un grupo de motoristas en Santiago, tras un accidente de tránsito. Este suceso, que resalta el caos y la violencia en las calles, pone de manifiesto la situación que Samuel Sena, presidente del Consejo de Desarrollo Económico y Social de Santo Domingo (CODESSD), ha señalado como un grave problema.
A través de sus declaraciones en la red social X, Sena hizo un llamado urgente a los políticos con verdadero poder, instándolos a enfrentar el desorden generado por los motociclistas y conductores de guaguas públicas, quienes, según él, son los principales responsables del descontrol y la inseguridad en las calles.
“Alguien tiene que dar un ejemplo con ellos”, expresó Sena, en un llamado a las autoridades para que actúen con firmeza ante esta problemática que afecta la movilidad y la seguridad de los ciudadanos.

El sistema de transporte público en la República Dominicana enfrenta serias deficiencias estructurales, especialmente por la obsolescencia y saturación de sus modalidades tradicionales. A finales de 2025, el país contaba con 1,372 rutas de transporte, tanto urbanas como interurbanas, pero estas aún no logran satisfacer la demanda creciente.
El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) registra que en el Gran Santo Domingo operan 272 rutas, de las cuales 114 son de carros públicos, con tarifas que varían entre RD$35 y RD$50.
Sin embargo, los vehículos tradicionales, como los carros públicos y guaguas, siguen operando en condiciones deplorables. Muchas unidades presentan asientos rotos, puertas que no cierran bien, y una conducción generalmente imprudente que pone en riesgo la seguridad de los usuarios.

A pesar de estas deficiencias, el Metro de Santo Domingo ha logrado convertirse en una de las alternativas más efectivas para aliviar la presión sobre el sistema de transporte público en la capital.
Con una capacidad de más de 380,000 usuarios diarios, el Metro ha demostrado ser una opción rápida, segura y económica.
La ampliación de la Línea 1, con trenes de seis vagones, ha permitido aumentar su capacidad de 14,500 a 22,000 pasajeros por hora, mejorando los tiempos de espera y reduciendo la congestión en las estaciones.
La reciente inauguración de la Línea 2C en febrero de 2026 también marca un hito importante, conectando áreas densamente pobladas de Santo Domingo Oeste con el centro de la ciudad y beneficiando a más de un millón de personas.
Este nuevo tramo de 7.3 kilómetros aliviará aún más la saturación del transporte y reducirá el costo de traslado de los usuarios, estimándose que disminuirá hasta en un 60% los gastos en transporte.

A pesar de estos avances, el Metro no está exento de problemas. Durante el período de 2025-2026, el sistema ha sufrido múltiples fallas significativas.
Entre ellas, se registraron 10 incidentes graves, muchos de los cuales provocaron evacuaciones, retrasos y paralización total de los servicios.
En abril de 2026, por ejemplo, una falla eléctrica dejó fuera de servicio simultáneamente las Líneas 1 y 2, así como el Teleférico de Santo Domingo, lo que generó largas filas y caos en las estaciones.
A pesar de los esfuerzos de mantenimiento, los usuarios siguen enfrentando constantes interrupciones en el servicio, lo que impacta su calidad de vida y, en muchos casos, les obliga a recurrir a otros medios de transporte más costosos.

En paralelo, el crecimiento acelerado de las motocicletas en el país está creando una nueva crisis. En los primeros tres meses de 2026, se registraron 76,044 nuevas motocicletas, un aumento del 42.6% en comparación con el mismo período de 2025.
Este fenómeno ha dado lugar a un parque vehicular con más de 3.9 millones de motocicletas, lo que representa el 58.1% del total de vehículos registrados en el país.
Las motocicletas, que antes eran una opción económica y práctica, ahora están contribuyendo significativamente a la congestión y al aumento de accidentes.
Durante la Semana Santa de 2026, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) reportó que las motocicletas representaron el 66.66% de las muertes por accidentes de tránsito, lo que resalta el grave problema de seguridad vial asociado a su proliferación.
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A pesar de los esfuerzos por modernizar el sistema de transporte, la situación sigue siendo crítica. Las motos continúan siendo un desafío, tal como lo mencionó Samuel Sena, ya que no solo contribuyen al caos en las calles, sino que también están directamente relacionadas con el aumento de los accidentes.
A esto se suman los carros públicos y guaguas en condiciones precarias, lo que deja a los usuarios a merced de un sistema fragmentado e ineficiente. La falta de regulación adecuada y la insuficiencia del Metro para cubrir la demanda de la creciente población capitalina siguen siendo los puntos críticos.
El país se enfrenta a un desafío monumental: lograr una modernización integral del sistema de transporte público. Aunque se han dado pasos importantes, como la expansión del Metro, aún es necesario un enfoque más coordinado que combine la ampliación de infraestructuras, la regulación estricta de las motocicletas y la mejora de las condiciones de los vehículos tradicionales para garantizar una movilidad más segura, eficiente y sostenible.
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